22/4/15

Carta a la Clínica Corachan de Barcelona

Ayer mandé este mail a la Clínica Corachán de Barcelona, donde he parido a mis tres hijos. Es un mail que quise mandarles para que intenten mejorar su servicio de maternidad y que futuras mamás tengan partos más respetados, que comadronas, enfermeras y auxiliares no hagan y deshagan a su antojo, que escuche, animen y empoderen y acompañen a estas futuras mamás.

El pasado mes de octubre de 2014 nació mi tercer hijo en su clínica.

En los meses previos al parto había preparado un plan de parto que repasamos en varias ocasiones con mi ginecóloga y por tanto estaba retocado con los supuestos protocolos que tienen en su clínica.

Junto con los papeles de los consentimientos informados entregué dicho plan, que tengo clarísimo que nadie leyó, y la primera que no lo hizo fue la comadrona que me atendió en un primer momento, Rousseau.

Mientras aun me estaba explorando le expresé mi intención de aguantar sin epidural mientras mi cuerpo aguantase el proceso de parto y por tanto de intentar tener un parto natural. Su frase fue: hoy todas venís igual, con apenas 2cm de dilatación, el cuello a medio borrar y el partito natural de las narices. (cito textualmente, ya que nunca olvidaré esa frase)

Ahí me puse en fase de alerta, ya que lo siguiente en decirme fue que si quería un parto natural podía irme a casa y volver al día siguiente porqué mi parto era de primeriza (mi otros dos hijos eran mellizos y nacieron por cesárea al venir el primero en podálica), pero que podíamos ir por faena poniendo epidural, rompiendo aguas y poniendo oxitocina sintética, que al tener la cesárea previa no era bueno que se alargase el parto porqué acabaría en otra cesárea (lo peligroso habría sido ponerme la oxitocina precisamente por tener una cesárea previa).

Eso, a mi entender, es intentar poner el miedo en el cuerpo y por tanto quitarle la seguridad que debe tener la partera.

Llegué a su clínica a las pasadas las 13h, llevaba dos horas en casa con contracciones cada 4min. Vivo a más de 30min en coche de su clínica y por tanto me negué a irme. Le dije que me diese tiempo, que me trajese una pelota para poder hacer ejercicios de relajación, pero que no veía conveniente irme a casa por el tiempo que tardaría en ir y volver.

Me dejó estirada en la camilla monitorizada durante más de hora y media hasta que volvió. No podía levantarme y pasar las contracciones así era doloroso, muy doloroso. ¿De verdad no podía seguir monitorizada pero de pie si los cables del tocografo daban de sí?

El no poder moverse ralentiza el parto, ya que la postura fisiológica no ayuda al descenso del bebé. Eso lo sé yo que no soy personal sanitario, por tanto ella lo debía de saber, pero debía ser más cómodo tenerme en una camilla, quieta, notando más dolor para dar mi brazo a torcer.

Pasado ese tiempo volvió, me hizo otro tacto y solo acababa casi de borrarse el cuello, y pasó a decirme lo mismo, que si quería ingresar pasaría a paritorio e intentaríamos acelerar el parto, volviéndome a proponer lo mismo que antes, pero accedí solo a que me rompieran aguas.

Los paritorios estaban llenos, por lo que tocaba esperar y pedí una pelota. Me trajo una pelota demasiado grande, en la que apenas llegaba a sentarme tocando con los pies el suelo. Le di las gracias de todas maneras, pero empecé a pasear por la habitación y adaptarme a las posibilidades que me daba el mobiliario de la sala de registro.

Eran pasadas las 16h (tengo muy presentes todas las horas) cuando tenía contracciones cada 1’5min y la duración de las cuales era de 1min. Me agotaba, no podía recuperarme entre contracción y contracción y llamé para pedir la epidural. Los paritorios estaban ocupados o pendientes de limpiar y debía esperar.

Cuando por fin vinieron a buscarme para pasar al paritorio tuve que pararme 6 veces desde la puerta de acceso a la zona de paritorios hasta el paritorio que me tocaba.

La auxiliar que me acompañaba, no recuerdo su nombre, me ayudó en la medida se sus posibilidades, diciéndome que no había prisa en llegar y haciéndome masaje en las lumbares cada vez que tenía que parar por el dolor de la contracción.

Yo quería la epidural en ese momento, pero porqué pensaba que debía estar dilatada de muy poco porqué no me hizo otro tacto para ver si el aumento de las contracciones había hecho avanzar el parto. Si me hubiesen dicho de cuánto estaba es probable que hubiese aguantado.

Una vez puesta la epidural, por suerte, antes de ponerme oxitocina, Rousseau decidió pasarle mi parto a una compañera porqué pensaba que iba para largo.

Anna Estruch, la comadrona que consiguió que tuviese un buen recuerdo del parto, vió el monitor y dijo que nada de oxitocina, que el parto iba acelerado y no hacía falta agotarme.

Me hizo un tacto y ya estaba de 7cm sin haber roto aguas. Cuando Anna se lo dijo a Rousseau, ésta última puso cara de sorpresa y llegó a decirme “vés, ya te decía yo que ibas muy bien”.

Yo no daba crédito a esas palabras y por respeto y educación no le dije lo que se me pasó por la cabeza.

Anna me rompió aguas y pasé a estar dilatada de 9cm. Si me hubiesen hecho eso antes de ponerme la epidural podría haber tenido un parto no medicalizado, porqué sabía y sé que los dolores de ese punto de dilatación son igual de fuertes que los de parto.

Por suerte Anna me animó, me trató como una persona adulta, no me infundió miedo en ningún momento, levantó el máximo la cama de partos cuando mi hijo no descendía como debía para ayudarlo de la manera más fisiológica posible. Me animó a tocar la cabeza de mi hijo cuando aun estaba dentro de mí, me ayudó a empujar, me tranquilizó cuando parecía que mi hijo sufría poco antes de salir, fue una COMADRONA con mayúsculas. Ayudando, animando y empoderando a esa persona que va a convertirse en madre pasados pocos minutos.

Me respetó el piel con piel con mi bebé recién nacido, lo exploró sobre mí, y cuando ya pasó más de media hora me pidió permiso para cogerle y vestirlo. Me pidió permiso, cosa que agradezco, porqué yo y mi marido somos quienes debíamos decidir sobre qué debía pasar en cada momento con nuestro hijo.

La enfermera o auxiliar de nursery que cogió después a mi hijo volvió a obviar lo que pedíamos en el plan de parto. Mi hijo de apenas 1h de vida, desapareció de mi lado durante casi 1h. Al volver nos dijo que le estaban haciendo la revisión los pediatras, revisión en la que pedíamos estar presentes.

Por suerte, las enfermeras y auxiliares que me atendieron a mí, que ya nos conocían por nuestro paso por neonatos y con las que hemos seguido teniendo trato desde agosto de 2012, fueron amables, respetuosas y profesionales ante todo.

Este escrito no pretende ser un relato de mi último parto, pretende ser una QUEJA al trato de Rousseau como comadrona, y a las enfermeras/auxiliares de nursery y pediatras que atendieron en un primer momento a mi hijo porqué no respetaron nuestros deseos y derechos.

Un menor debe estar en presencia de sus padres o tutores SIEMPRE.

Y también pretende ser un AGRADECIMIENTO Y RECONOCIMIENTO al trabajo de Anna Estruch y las enfermeras y auxiliares de planta que nos atendieron (Tamara, Miriam, Patricia Gámez entre otras).

Espero que este escrito les sirva para formar en partos respetados a las comadronas de “vieja” escuela que tienen, qué alguna enfermera haga un curso de asesora de lactancia (no ayuda que amorren al bebé al pezón), que respeten el derecho de los bebés a estar siempre en contacto con sus padres o tutores, y que reconozcan el gran trabajo que realizan Anna Estruch y las enfermeras de planta.

12 comentarios:

  1. tremendo relato...qué triste que haya tanta vieja escuela renegando de una generación de mujeres que ha decidido informarse y opinar!

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    1. Por eso creo que es tan necesario quejarse y agradecer, y hacer públicas nuestras opiniones para quien vaya a parir allí sepa a qué comadrona reclamar.

      Gracias por tu comentario

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  2. buf! tremendo... más yendo de segundas que te traten como una niña. Por suerte apareció una persona "com cal". Me da mucha rabia esas mujeres que se plantan en un hospital de primerizas totales y hacen con ellas lo que les da la real gana. En mi primer parto me sentí mal pero de segundas tuve más suerte y además la experiencia es un grado. No es un "partito natural" es "respeto" y "información". Desde luego aprendí más cosas en el segundo parto que con el primero, a pesar de haber leído un rato largo sobre el tema. En fin, un abrazo y olé tú por esa carta y olé por Anna! un besote!

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    1. Gracias guapi! Creo que es un ejercicio que deberíamos hacer todas, escribir sobre nuestras quejas y agradecimientos del personal que nos atiende. Igual así se notaría un cambio real en las clínicas y hospitales de este país.

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  3. Sin palabras...
    Yo tengo que reconocer que también pasaron de mi plan de parto, pero como me lo provocaron tampoco tengo mucho que decir... Aún sigo dando vueltas a si cambio de ginecólogo o no, porque en según qué cosas pasó de mi olímpicamente... Igual debería hacer como tú y quejarme.
    Con un par, sí señora...
    Laura

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    1. No había visto que tenía comentarios pendientes... Sorry por no responder antes.
      Y sí, yo creo que nos deberíamos tanto quejar como agradecer más.

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  4. Hola,

    Estoy a la vez conmovida de la falta de humanidad y asqueada ante la idea de la lucha que implica parir en España. Nací en Bélgica y aquellas cosas nos suenan estramboticas! No se separa a la madre de su hijo sino en casos de estado de salud muy complicada de la madre tras el parto. A los bebés se les pone siempre en una minicuna en la habitación de la madre, hasta en los hospitales con dos camas por habitaciones (solo los bebes que necesitan una atención de tipo UCI van al neonato, con visita autorizada de los padres). Luego la madre es libre de coger al bebe y cuidarlo, y si tiene dificultades, para ello estan las infermeras.

    Si bien es cierto que el parto no es natural del todo, pues proponen siempre la epidural (pero puedes rechazara) y los protocolos medicamentosos también estan (también se puede rechazar la mayoría si no hay razón de riesgo).
    Las césarias se plantean, esto es cierto en ciertos hospitales privados de forma demasiado frecuente, pero esos hospitales no son bien vistos de la mayoría. (Son aquellos donde los pacientes son "clientes" de los que sonsacar extras de rentabilidad económica). En general la cesárea es para cuando hay un riesgo realmente comprobado, o si la madre la pide.

    Es un error pensar que es una filosofía atrasada o muy moderna la que se hace en España. Porque ni hubó ni esta en curso esta filosofía de medicalizar tanto al parto en los paises del norte (Bélgica, Alemania, Holanda). Hay que buscar de donde viene y desmontarla del todo, como se hizó con la supuesta alta cantidad de colesterol que tenía el huevo; puro mito existente en boca de todos los médicos, fue desmontado por cientficos. Hoy solo los médicos que no se ponen al día desde una decena de años te dirían que el huevo da colesterol.

    Aqui he frecuentado ya dos clinicas ginecologicas y aunque el trato de control es profesional, no hay un rasguño de empatía con la embarazada. No me dió buena espina y sigo buscando alternativas. Lo más reevante es que como no quieren hablarte de que no estan a favor, posponen siempre la conversción a un momento posterior. No veo porque si mi elección depende de ello hemos de relegar la conversación, al contrario. No deja de ser una hipocresia con la intencioón de no perder un "cliente", como aquellas clienicas que hay en Bélgica...

    He leido que la Dra carme GUASCH esta a favor de partos naturales y la iré a visitar. Cruzo todos los dedos que cuentan mis manos y pies para acertar con ella esta vez. Estoy de 22 semanas, y quiero un parto respectuoso; esto implica que SOLO ha de haber intervención en la medida de lo necesario en el caso a caso, y no en la medida de las horas que estan contando para ir a ver el partido de futbol.
    Agradezco los blogs de comentarios, me estan ayudando mucho en encontrar el camino. Un fuerte abrazo y suerte a todas en esa odisea.

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    1. No sé si volverás a este blog, pero te pido disculpas por no haberte respondido antes.
      Espero que hayas tenido o tengas suerte y puedas parir como desees.

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  5. Hola he leído tu carta y me parece genial que te quejes. Mi bebé también nació ahi y creo que todo varía según nos toca. A mi también me toco Rousseau, pero la verdad no tengo nada malo que decir, conmigo fue totalmente diferente, me dio confianza y la verdad yo en ese momento la vi como un ángel. Para mi mi parto fue genial tanto por las comadronas, la enfermera y la ginecóloga que me atendió... Las de nursery ya no tanto.. A mi en lo personal no me gustaron porque no me ayudaron nada a empoderarme con la lactancia, el cuidado del bebé y todo lo que implica ser primeriza, me dio una mastitis tremenda y ellas ni se inmutaron. Pero bueno que para mi lo importante era que mi bebé naciera sano y bien. Eso fue lo que ocurrió y estoy contenta. Creo que si tuviera otro repetiría ahi a pesar de todo.

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    1. Me alegro de que contigo fuera diferente, porque es lo que buscaba con esta carta de queja y de agradecimiento.
      Si tienes problemas con la lactancia te recomiendo ir a algún grupo de apoyo a la lactancia, las asesoras te podrán ayudar e indicar cosas de primera mano. Si tienes cualquier duda yo también soy asesora y podría echarte una mano.
      Gracias por pasarte por el blog y comentar.

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  6. me falta poco para parir.... voy a ir a la misma clínica....no se si se puede hacer ésto pero tengo clarísimo que a la mínima que entre una enfermera que me trate de forma estúpida insensible no volverá a entrar en mi habitación! Es una cosa que no comprendo.....como se les ocurre decir semejantes barbaridades...............o pasar olimpicamente de tu plan de parto!!!!!!!!

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    1. Entre tus derechos como paciente está la de libertad de elegir médico, por tanto si no te gusta no te achantes como hice yo y haz valer tu voz.

      Pregunta si está Anna Estruch y no dudes en pedirla como matrona, es un cielo.

      Me gustaría saber cómo te ha ido, así que si vuelves por aquí y te apetece contarme tu experiencia en el parto te leeré con ganas.

      Un beso y que sea un ratito corto.

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