24/6/15

Granja d'Aventura Park

Hace dos domingos tuvimos la oportunidad de visitar Granja d'Aventura Park, un recinto que integra granja, huerto y zona de ocio con recorridos de puentes y tirolinas.

En la entrada conocimos a Diana que nos dio un plano y nos explicó el funcionamiento de todo y los horarios, pero ya os aviso de que el plano no lo miramos. Todo está muy bien señalizado y no hay pérdida posible.

Nada más llegar nos fuimos a la zona de granja y los mellis alucinaron con el Toca-Toca.

Poder entrar en la "casa" de los animales y además que te permitan tocarles les encantó. Eso sí, los pobres nos preguntaron tres veces si de verdad podían hacerlo. Les enseñamos el cartel y les explicamos que podían tocar a los animales siempre que éstos se dejasen, no estuviesen dormidos y respetasen su zona de descanso.

La cara que pusieron no daba lugar a dudas de lo contentos que estaban ya, ¡y acabábamos de llegar!

Tocaron al pato, a los cerditos y X consiguió tocar a dos codornices y una gallina. A no lo consiguió y se quejaba de que a él la gallina no le quería, cosa que X aprovechó para chincharle todo el día...





Pudimos tocar a los burros y darle de comer a la pony Carmen, la vaca Ramona y a los cerditos desde la valla, y a las cabras y ovejas desde dentro.

Con las ovejas X tuvo un momento de pánico porque se quedó entre la valla y dos ovejas y no tenía por donde salir, pero su padre la salvó.

Ya no quería estar con los animales de granja y nos fuimos a ver a los animales exóticos, pero tanto N como X tenían hambre, no paraban de quejarse y decidimos ir a comer y dejar de molestar en la explicación.

Fuímos a la zona de picnic (los mellis alucinaron con las enormes rocas que sirven de mesas) más cercana a la granja y nos comimos rápido los tuppers que habíamos traído de casa para poder llegar a tiempo al ¿Sabías que...?

Allí conocimos a Júlia, una de las granjeras y amor platónico de los mellis, que nos explicó qué comía cada animal de la granja y nos enseñó las diferencias entre los huevos de gallinas, pavos reales y emús. Reconozco que a estos últimos no los había oído nombrar en mi vida.

Y del ¿Sabías que...? nos fuimos con Júlia a volver a dar de comer a los animales, y si no hubiese sido por ella, X no habría vuelto a entrar a tocar a ovejas y cabras.






N se estaba echando la siesta y aproveché para ir sola con los mellis a ver el huerto y explicarles que es un espantapájaros.

Mientras estábamos abajo empezó a llover y a los peques les hizo gracia subir "la montaña" corriendo mientras llovía para volver hasta la granja.

Por cierto granjeros, me costó sudor y lágrimas, literalmente, que A no recogiese toda la cosecha de pimientos y tomates. Intenté convencerle de que no se podían recoger aun porque no estaban maduros, pero ahora el verde se ha convertido en su color favorito y no había tu tía... Al final con lo de la lluvia resolvimos el conflicto.

Cuando cesó la lluvia aprovechamos para ir al bar a merendar y subir al circuito de puentes para peques, donde nos volvimos a encontrar a Júlia, que nos informó de que estaba cerrado porque al mojarse con la lluvia resbalaba. Así que se pusieron a jugar en el arenero mientras papi y yo descansábamos un rato en el bar.

En cuanto se secó el circuito fuimos para arriba y allí nos quedamos hasta la hora de ir para casa.






Por supuesto no podíamos irnos sin que le diesen un beso y un abrazo enorme a Júlia, su amor platónico como os decía.

Y llegó el momento enfado, porque, como era de esperar, no querían irse. Se lo habían pasado muy muy bien.

Y después de la crónica de la visita cosas a comentaros:

  • Podéis llevar la comida de casa sin problemas, pero tened en cuenta el calor para la conservación de la comida.
  • No se pueden entrar bebidas. Nosotros solo llevamos lleno el vaso de aprendizaje de N, que no nos pusieron problema para entrarlo. Para los mellis nos llevamos sus botellas tipo bidón de bici y las llenaron ellos mismos en la fuente, y nosotros nos compramos un par de botellas de 1,5 litros, que valían 2€ cada una, así que no os penséis que se aprovechan con el precio.
  • Hay varias zonas de picnic, así que no creo que haya mucho problema para encontrar sitio y además contáis con tronas en la zona de bar.
  • También encontraréis lavabos distribuidos por las diferentes zonas, algo importantísimo cuando estás en plena operación pañal. Y también disponen de cambiador para bebés, algo que se agradece y mucho.
  • Allí trabaja mucha gente y todos se saben los horarios de las actividades, así que si tenéis dudas prguntad sin reparos.
  • Imprescindibles la crema solar y gorra, para peques y mayores.
  • Los caminos no están pavimentados así que os aviso de que cuesta arrastar los cochecitos de bebé.
  • Por favor, sed respetuosos con los animales. Había un par de familias gritando como energúmenos y agobiando sobremanera a los animales.
  • Hacen descuento a familias numerosas y monoparentales, lo que desde aquí consideramos un puntazo.
Y ahora peticiones de mejora:
  • Con lo bien integrado paisagísticamente hablando (me sale la vena profesional), cambiad las sombrillas, por favor. Algo de color tierra u oliva quedaría mucho mejor que esos colores tan chillones...

  • Para mí falta otro panel con los horarios en la zona de granja.
  • Más turnos de ¿Sabías que...? por favor. Solo con tres se queda corto.
  • Y ya por pedir que no quede... Sería fantástica una zona de relax para los padres hecha con palés y cojines en la zona de tirolinas ;)
Muchas gracias por darnos la oportunidad de visitaros. Ya os hemos recomendado a varios amigos y dos familias ya han ido y han quedado encantados.

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