22/6/15

La lactancia de N

Hace tiempo que imaginaba que la lactancia de N no duraría tanto como  la de su hermana, pero tenía la esperanza de que llegase al año.

La lactancia de N ha llegado a su fin. La decisión ha sido única y exclusivamente suya, y el destete ha llegado apenas un mes después de que destetase a X.

La lactancia de N no ha sido ni tan idílica, ni tan bonita, ni tan fácil como la lactancia de X.

Que X hubiese seguido mamando durante el embarazo había hecho que N tuviese leche nada más nacer. Fue fácil que empezase a comer porque no tenía que trabajárselo demasiado. X le había facilitado la tarea.

A los dos días de parir tuve una subida de leche brutal y N incluso se agobiaba con tanta leche que le salía. Se atragantaba, sacaba leche por la comisura de la boca, se apartaba, y llegaba a rechazar el pecho porque a veces simplemente quería chumar para relajarse y lo que le pasaba con el pecho era lo contrario, se ponía más nervioso.

La sobreproducción tardó dos semanas en controlarse. Dos semanas de dolores, quemazón, sin apenas poder levantar los brazos, empapando discos absorventes por un tubo y con ojas de col dentro del suje para intentar aliviar la igurguitación.

N pilló el truco de que si no cogía toda la aureola no le salía tanta leche y se agobiaba menos, pero eso era una mala postura y me ha llevado a estar al borde de la mastitis en muchas ocasiones durante estos casi 8 meses que ha durado su lactancia, y de las que me he librado gracias al tándem con X.

N solo ha tenido una crisis de lactancia y fue a los 5,5 meses, justo antes de que yo volviese a trabajar, y por tanto casi me gano otra mastitis más por pasar más de ocho horas fuera de casa sin un bebé que vaciase los cántaros.

Es cierto que me he ahorrado tener al peque pegado al pecho todo el santo día cada pocas semanas, pero también ha sido más difícil dormirle y calmarle los lloros, además de que me molesta menos dar el pecho que sufrir todos esos dolores.

Durante las dos semanas que duró la lactancia mixta, N demostró que prefería la teta al biberón, pero claro, a menor estimulación menor producción, lo que tenía como resultado mayor cabreo por su parte.

Entró en juego la cuchara y simplemente le encantó. Cualquier papilla que le des vuela y muy rápido.

Cabe decir que yo quería probar con el BLW pero el entorno no estaba, ni está, por la labor, así que vamos con papillas.

La alimentación complementaria redujo aun más la lactancia materna, y en ese momento decidí destetar a X.

Como os expliqué aquí, ya no me sentía cómoda dando de mamar a X y pensé que era el momento de destetarla. N ya tomaba poco pecho y pensé que ella ya no se tomaría tan mal que me negase a darle teta.

El destete de X desencadenó una menor producción aun, y claro, N lo de trabajarse la lactancia no lo ha hecho nunca, así que entre quejas, mordiscos y tirones de pezón me ha hecho ver que prefiere un biberón a la teta. Y un yogur al biberón, todo hay que decirlo.

Voy ofreciéndole el pecho pero en las dos últimas semanas no lo ha cogido para nada más que para morderme, así que hasta aquí ha llegado mi trayectoria de madre lactante.

Casi 34 meses dando pecho, 33 meses a X, 7 meses en tándem y 3 semanas solo a N. 

Casi tres años dando pecho que hacen que ahora me sienta extraña al no hacerlo