2/7/15

Lactancia y entorno

Igual el título del post os parece un poco extraño, pero lo que quiero explicar es cómo mi entorno quiso influir en mi lactancia.

Si estás decidida a dar pecho a tu bebé o a tus bebés lo primero es tener claro que los humanos somos mamíferos y estamos diseñadas para dar amamantar.

Es cierto que hay casos de mujeres que no pueden dar el pecho, por A o por B, pero de antemano no tenemos que ponernos en la situación de que no vamos a poder sino todo lo contrario, somos perfectamente capaces de hacerlo y de afrontar posibles problemas que surjan.

Si vas a ser madre de mellizos, o vas a tener un bebé y aun lactas a tu hijo mayor, también puedes amamantarlos, y no por ser dos no vas a poder hacerlo. ¿Verdad que tienes dos pechos? Pues uno en cada lado.

Yo no conseguí amamantar a los dos mellizos, pero no porque no quisiese yo o no me viese capaz, sino porque A prefirió el biberón. Siempre ha sido vago para comer, desde que nació.

En cambio combiné siete meses de lactancia en tándem con X y N. Y suerte tuvo N de que su hermana mamase, porque me da a mí que es igual de vaguete que su hermano en este aspecto.

Si he llegado a los 34 meses de lactancia es porque he hecho oídos sordos a muchos comentarios de mi entorno. Y en cuánto a entorno me refiero a familiares, amigos y gente que pasaba por ahí y que opinaba sin venir a cuento.

Como habéis leído en el post sobre la lactancia de X el inicio de la lactancia no fue fácil por la separación de muchas horas después de la cesárea y el ingreso de los mellis en neonatos, la logística cuando tienes un bebé en el hospital y otro en casa, la entrada en juego de biberones desde el minuto cero… En fin, que cuando pasas por eso, o tienes claro que quieres amamantar o es fácil caer rápido en la leche de fórmula.

Primero, estando embarazada de los mellizos, hablas con la gente de tu alrededor de lactancia materna y te dicen que estás loca, que dar de mamar a dos bebés a la vez debe ser absolutamente agotador y que existe la leche de fórmula por algo. Pero pasas y asistes súper atenta al monográfico de lactancia de las clases pre-parto y la doula que te da la charla te anima y te explica todo lo que necesitas sobre posturas y logística para ir igualando los horarios de los dos bebés.

Nacen tus hijos, e intentas establecer la lactancia casi un día después de que hayan nacido. Con A falla, y cuando propones darle pecho a X la primera opinión que recibes es que no funcionará porque es muy pequeña, no tendrá instinto ni fuerza para mamar, pero que tú misma. Y sí, yo misma, cogí a la peque con su vía y sensores enchufados y siguiendo los consejos sobre posturas de la doula empiezas a colocarla, pero ella misma busca el camino y se agarra a la perfección. ¡Logro conseguido!

Durante el mes que X pasa en el hospital rezas para que no se acostumbre al biberón y rechace el pecho, pero es una niña de teta y cuando estoy yo presente que no intenten darle nada más. Gracias a X y a mi insistencia, la en esa unidad de neonatos ahora la lactancia materna es a demanda.

A los dos meses la familia empieza a decirte que te plantees empezar a reducir la lactancia materna para cuando toque volver a trabajar. Pasas de responder directamente porque sabes que hasta que tengan siete meses estarás con ellos.

Llega la primera crisis de crecimiento (comúnmente llamada crisis de lactancia) y llega la gran frase “ya no tienes suficiente leche, tendrás que darle suplemento”, pero estás suficientemente informada al respecto y sabes que en tres días tendrás la leche que ella necesita si la pones al pecho tanto como ella demande.

Por otro lado viene una amiga y te dice que le pongas un horario, que se vaya acostumbrando a esperar a la hora que le toque. Oídos sordos y más oídos sordos. Si a la lactancia materna le pones horario se acaba el binomio demanda-oferta, que no al contrario, y la lactancia se va al traste.

Con la entrada en juego de la alimentación complementaria aparece un resquicio de calma y la gente deja de opinar durante una temporada, pero a la que se acerca el año vuelven a aparecer no solo los comentarios, sino que empiezan a juzgarte… Que si te has vuelto una hippy, que si para que das pecho aun si ya no la alimenta, que si se te van a quedar las tetas como calcetines

Mi respuesta ante todo esto: es lo mejor que puede tomar y mientras ella quiera y a mí no me moleste seguirá mamando.

Las que me conocéis sabéis que cabezona soy un rato y si tengo que soltar un moco lo suelto. Más vale una vez morada que cien colorá.

Y entonces anuncias tu nuevo embarazo y todo el mundo vuelve a la carga. Que si la prolactina puede ser mala para el embarazo, que si te duele por qué sigues dándole, que te van a dar contracciones por el aumento de la oxitocina, que si tienes que destetarla antes de que nazca el bebé, blablablá!

¡Pesados todos! La prolactina no es mala para el embarazo, me duele pero me aguanto, si me dan contracciones le pido a X que pare y ella para, y por supuesto no voy a destetarla por el simple hecho de que vaya a tener un hermano. Esas fueron mis respuestas.

Y el colofón viene cuando nace N y los grandes entendidos en lactancia (ironía en modo on) se atreven a decir que X al mamar le quita la comida a su hermano pequeño.

En el post sobre la lactancia de N ya leísteis como ha sido su lactancia y lo fácil que la ha tenido gracias a su hermana.

En fin, la moraleja de este post es que si creéis en la lactancia materna no os dejéis influenciar por nadie que os la quiera tirar por el suelo. Solo aceptan comentarios si son por prescripción médica y en el caso que sea expresamente necesario, que por desgracia aún son pocos médicos que tienen formación sobre lactancia materna.

Y moraleja dos, informaros todo lo que podáis antes de tener a vuestros bebés para que seáis más fuertes ante esas personas que querrán influiros.


Y vosotras, ¿habéis tenido que aguantar muchos comentarios y callado muchas bocas?

2 comentarios:

  1. Aixx, como te entiendo.
    La verdad es que a mi ya me están machacando con destetarla porque acaba de cumplir un añito.

    Pero bueno, como bien dices, desde el minuto uno. Mi madre me recordaba, cuando estaba embarazada y decía que daría el pecho,que ella me dio biberón y no salí tan mal.
    Mi suegra y mi cuñada, a los 6 meses de la niña, un día que tenía un día tontín por un pequeño brote de crecimiento, me dijeron que la leche era al fin y al cabo agua y que ella pasaría hambre.
    La pediatra un día nos dijo que no hacíamos bien dándole primero el pecho y luego la alimentación complementaria, porque entonces no comía,porque se hinchaba de teta.
    Ahora con el año, como ya te comentado, empiezan los... Y cuando la vas a destetar? Bueno ya toca que le quites el pecho. Es que si no lo haces ahora, mamará toda la vida. Y así sucesivamente.

    Ahora toca el verano, la niña, cuando está mami, solo quiere teta, porque le quita la sed. Solo quiere teta, porque se duerme antes, solo quiere teta porque me ha echado de menos y así se consuela y podría enumerar cien más. Pero sé que en cuanto pise el pueblo de las abuelas ,todos vendrán a juzgarme, de porqué le doy el pecho, que se lo quite ya, y todas estas chorradas a las que no estoy dispuesta a escuchar. Ya les he dicho a mis padres, este año no me callo con ninguna persona, si alguien se atreve a juzgarme, que se atenga a las consecuencias.

    Saludos

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    1. Diles que si llega a los 18 años y sigue tomando pecho de mamá que te lo comenten entonces, mientras tanto que se callen ;)

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