22/9/15

Adaptación a la guardería

Me gustaría hablaros de como intentar vivir la adaptación a la guardería de la manera menos traumática posible. Pero la adaptación nuestra, la de madres y padres.

Estamos en fechas de inicios de cursos. Algunos ya llevan dos semanas, otros una, y seguro que más de uno sufrirá esto dentro de unos meses.

Y sí, he dicho sufrir, porqué no nos vamos a engañar, las madres y los padres sufrimos.

Hay quién tiene muy claro que quiere que su hijo o hija vaya a la guardería. Hay quién los lleva porqué no tiene familiares con quién dejarlos. Hay quién cree que no tiene más remedio hacerlo.

Sea por lo que sea, si has decidido llevar a tu hijo o hija a la guardería, lo principal es que busques una guardería en la que te sientas cómodo, te guste el "estilo educativo", la manera de proceder.

No es lo mismo una guardería en la que no te permiten compartir el espacio con tus hijos, te dicen que te vayas rápido y no te despidas, que la adaptación no dure más de tres días, y que tengan a niños de dos años haciendo fichas, que una en la que te dejan pasarte un buen rato con los peques en clase, que la adaptación dure lo que necesite la criatura, y que aprendan experimentando.

Ambas son perfectamente válidas, pero creo que dejo claro cual es el modelo que a mí me gusta.

Si has encontrado una guardería que te gusta, grábatelo a fuego en tu pensamiento. Si tu mismo tienes dudas el peque no estará bien, y lo que necesitan es que les transmitamos seguridad y confianza, que les hagamos ver que es un sitio en el que estarán bien.

No nos gusta ver llorar a los niños, pero de alguna manera tienen que pasar su duelo y tienen que expresar sus sentimientos. Y si no lloran lo acabarán sacando de otra manera... Llorarán en casa por las tardes cuando vuelvan con papá y mamá, estarán más irritables o quejicas, comerán o dormirán peor... Tienen que sacar esa angustia.

Photo by Upsilon Andomedae

Les pasará, antes o después llorarán o estarán raros. Pero es cuestión de tiempo, y no creo que se bueno decirles todo el día que no deben llorar, porque a los pobres les añadimos más presión.

Pensad una cosa, si nosotros cuando estamos tristes o agobiados por algo lloramos, gritamos o nos enfadamos a la mínima, ¿por qué ellos no pueden hacerlo? ¿por qué les pedimos que escondan lo que sienten? ¿Verdad que nosotros nos sentimos mejor cuando nos desahogamos? Si nosotros que somos adultos y sabemos expresarnos hablando, seguimos desahogándonos muchas veces llorando, gritándole al viento o queriendo estar solos, dejemos que ellos también lo hagan, porque les ayudará a pasar mejor este trago.

N está en período de adaptación a la guardería. Los primeros días se pasó el poco rato que yo me iba llorando sin parar. Luego no lloraba tanto pero solo quería estar en brazos y la maestra no podía si quiera ni sentarse. Ahora llora cuando me voy y algún que otro rato, pero va a menos.

A mí también se me rompe el alma al dejarle llorando, y eso ha hecho que yo también llore, porqué yo también tengo que pasar mi duelo.

Pero cuando me quedo en la clase con él no se queda en mis brazos. Juega, descubre los diferentes rincones de la clase, y ya es capaz de acercarse a su maestra sin rechazarla.

Si hace eso mientras yo estoy allí me queda claro que el espacio le gusta, que se siente bien, y me eso es con lo que me quedo.

Que se quede sin llorar es cuestión de tiempo, porqué si el espacio le gusta estará bien, si no rechaza a la maestra es que no le tiene miedo y estará a gusto con ella.

Necesitan tiempo, igual que un adulto ante cualquier cambio en su vida. Hacedles saber lo mucho que les queréis, que aunque os vais un rato volveréis a buscarles y que en la guardería estarán bien, les cuidarán y mimarán mucho, y que dentro de poco descubrirán que jugar con otros niños es muy divertido.

Démosles tiempo. Démonos tiempo.


4 comentarios:

  1. Belén, yo también lo pase fatal la primera vez que deje a M en la guarde, un sitio nuevo con profes que no conoces y un sentimiento de no querer separarme de él. Un día la profe salió de la clase, yo lloraba, y me abrazó y me dijo tranquila, que te sientas así es normal, y que el llore es normal, porque no sales te tomas un café y vuelves, obsérvalo desde la puerta sin que el te vea. Y así hice, cuando volví mi hijo estaba corriendo persiguiendo a otro peque y sonriendo. Me sentí bien, entendí que es normal pasar por ese duro momento de separación pero que mi peque estaba bien. Con ese pequeño gesto, empezó la gran confianza que deposité en esas 2 personas, y que aún hoy 5 años después las tengo bien presentes!!!`Un beso y mucho ánimo!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo pasamos hace 3 años con los mellis, pero siempre cuesta dejar a tus pequeños llorando. Hoy N ya ha estado mejor, y sé que dentro de poco disfrutará.
      Gracias por comentar. Un beso

      Eliminar
  2. Pedazo de guarde, sí señora :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo que no vi tu comentario... Aishhh!
      Pues sí, estamos encantados con la guardería, y ya tenemos tanta confianza con la maestra que es casi de casa.
      A final de curso me pegaré una llorera... jajajaja!

      Eliminar