14/9/15

Llegó el día

Hoy habéis empezado los tres el curso.

A y X, ya vais al P3, o como decimos en casa, al cole de grans.

Llevamos todo el verano explicando que en el nuevo colegio iréis cada uno a una clase, con una maestra y compañeros diferentes.

Hoy, vuestro primer día en ese inmenso colegio, os hemos tenido dejar en la puerta de vuestras aulas. Más bien, os ha tenido que dejar papá. Con tanta gente no he podido entrar al llevar a N en el cochecito, y creo que ha sido mejor que no entrase.

X, entrabas con la cabeza baja y sollozando. A, empezabas a ponerte nervioso en la puerta y a decirle a papi que él también debía entrar contigo.

Papá, al ver que X parecía que lo llevaba peor ha decidido que todos fueseis primero a la clase de A. Al llegar allí y no poder pasar de la puerta, A, has empezado a gritar que querías a papá, y lo mismo le ha pasado a X al llegar a su aula.

Yo estaba en la puerta y solo de pensar que lloraríais casi me pongo a llorar yo. Al confirmarme papá que estábais gritando se me ha encogido el corazón.

En la horita de adaptación de N en la guardería, en un entorno para nosotros impecable, tanto por acogedoras las clases, como por la confianza con la maestra, solo pensaba en vosotros. Deseaba con todas mis fuerzas que estuvieseis bien. Que ojalá nos permitiesen compartir un ratito cada día de esta semana, vuestra clase.

Al recogeros al mediodía he sentido un gran alivio al veros salir felices y que nos dijeráis que queríais quedaros a comer allí, que lo habéis pasado muy bien.

Mañana también pensábamos recogeros a mediodía, pero por elección vuestra ya os quedaréis a comer, dormir y hasta las cinco de la tarde.

Me alegro de que os gusten vuestras clases, que no os añoréis y que os hayáis encontrado en el patio y compartais ese espacio de tiempo.

Si sois felices, papá y yo también lo somos.

Os quiero.

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