12/9/15

Refugees Welcome

No, no acostumbro a escribir cosas ajenas al mundo maternal, pero creo que de alguna manera ésto está relacionado.

Antes de que alguien me diga que no me meta si no acojo a Refugiados en mi casa diré que no puedo hacerlo. Mi condición económica ahora mismo no lo permite, además de no disponer de mucho espacio.

Pero que no pueda acoger en mi casa a estas personar no quiere decir que no pueda ayudarles.

Lo primero que quiero explicar, y que parece que mucha gente no acaba de entender, es que esa pobre gente no deja su país para venir a los nuestros en busca de trabajo, aunque si viniesen por ello sería igual de aceptable. ¡Vienen huyendo de una guerra! Les están matando y la única manera que tienen de intentar salvarse es dejar sus casas, su entorno, sus trabajos y familias.

El Sistema que debería protegerles ha fallado estrepitósamente e irse ha sido y es su única salida.

¿Qué no conozco de primera mano lo que allí pasa? Os equivocáis. He tenido la desgracia, y digo desgracia porqué eso no debería pasar nunca, no por conocerlo, de oir de primera mano el testimonio de una familia que llegó a mi barrio el pasado curso.

La abuela era catalana y por eso pudieron venir de manera legal, sin tener que pasar mil penurias para poder llegar a una tierra sin guerra. Pero lo que llevaban en sus mentes y corazones eran heridas difíciles de cicatrizar.

No pondré los nombres de los niños, pero sus iniciales son M y S. M es una niña que ahora tiene 3 años, S un niño de la misma edad. M tiene padre, madre y 3 hermanos mayores. S es su sobrino, hijo de una hermana que ya no está.

A los padres de S los mataron a tiros delante de sus ojos. A él no se molestaron en matarle pensando que moriría solo. Por suerte sus abuelos lo salvaron.

Los padres de M decidieron que eso no podía volver a suceder en su familia y que debían ponerlos a todos a salvo.

Él tenía un buen trabajo y ella era ama de casa, pero lo dejaron todo atrás para salvarse, para dejar de oir tiros y bombas.

Ahora él no encuentra trabajo y es quién se ocupa de la casa y ella quién trabaja limpiando y lleva el dinero a casa.

Se han tragado sus costumbres y sentido del honor, han cambiado sus papeles en la vida. Se han adaptado a la vida aquí y tirado adelante como han podido, dejándose ayudar pero sin abusar de nada, os lo aseguro.

M y S llegaron con caras tristes y asustados, en plena fiesta mayor del barrio y escondiéndose cada vez que oían un petardo.

Ahora M y S son felices, juegan con todos y rien.

Si no puedes acoger a refugiados en tu casa, dona ropa, comida o lo que puedas. Apoya campañas como #VolemAcollir, haz de voluntario... Cualquier ayuda es poca.



Nuestros abuelos y bisabuelos, tíos, familiares lejanos, también huyeron, emigraron y pidieron ayuda para salvar a sus familias.

¿Qué harías tú en su lugar? Yo lo tengo claro.


2 comentarios:

  1. Estoy contigo... Hay que ponerse en su piel y escucharles y ayudar como cada uno pueda...
    Genial "salto" de tu línea editorial;)

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    1. Lo mismo digo sobre tu entrada al respecto.

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