7/10/15

Dolor de parto

Hoy quiero dar mi visión de para qué sirve el dolor en el parto. Digo mi visión porque es mi humilde interpretación, desde el punto de vista de una madre cualquiera, que no es ni médico, ni matrona, ni fisioterapeuta.

Parir duele, en mayor o menor medida dependiendo del aguante de cada una. Y es normal que duela, porque hay muchos músculos de nuestro cuerpo que se tensan, o mejor dicho se contraen, de manera exagerada para que nuestro bebé pueda salir y le podamos ver la carita.

Por suerte, el dolor no es continuo. Las contracciones quedan separadas por espacios de tiempo que nos permiten recuperarnos o tener cierto alivio. Y no digo coger aire, porque en el momento en el que la contracción duele deberíamos concentrarnos en respirar despacio, porque un músculo muy oxigenado en un espacio corto de tiempo se agarrota más (y esto lo sé desde antes de ser madre y cualquiera que haya tenido ansiedad lo puede corroborar).

Anteayer, hablando con mi tía, me soltó que no nos entendía a las mujeres de hoy en día que teníamos ganas de sufrir al parir cuando teníamos a nuestro alcance la epidural.

Los mellis nacieron por cesárea y no llegué a tener ni contracciones dolorosas. Con N en cambio tuve un parto vaginal pero con epidural, y me considero tonta, muy tonta, por no haber atendido a mi cuerpo y haberme dejado llevar por lo que me decía una matrona que desde que llegué a la clínica solo pretendió infundirme miedo, ningunearme y hacerme sentir pequeña, muy pequeña.

Os cuento esto porque es probable que penséis que poco puedo opinar respecto a un parto natural si no lo he tenido, pero es por eso mismo por lo que animo a toda embarazada a mi alrededor a como mínimo intentarlo.

En efecto, no escuché a mi cuerpo y acabé pidiendo la epidural. No lo escuché porque me vencieron los cometarios de una matrona que no había parado de decirme que estaba muy verde, que sería de las que se estaban 24h de parto y en ese momento ya me dolía, y mucho, y tenía contracciones muy bestias y muy seguidas.

Si hubiese atendido a las señales de mi cuerpo hubiese evitado una epidural que al irse me provocó temblores y que una pierna tardase media hora más en despertar que la otra. Hubiese evitado estar estirada en una camilla. Hubiese evitado una maniobra de Kristeller de la que me resentí más de una semana. Hubiese evitado que N saliese estirándolo con una ventosa. Hubiese evitado 3 puntos de un desgarro superficial. Hubiese evitado tener la vagina inflamada y dolorida muchos días.

Si hubiese atendido a mi cuerpo habría sabido qué, no poder ni incorporarme después de cada contracción, no poder articular más que monosílabos, saber que tenía que juntar las rodillas y abrir los isquiotibiales, a los cuatro minutos saber que balancear la cadera me aliviaba la tensión en un costado, y sobretodo haber empujado cuando necesitaba empujar, quería decir que N estaba a punto de salir y por tanto la dilatación estaba siendo mucho más rápida de lo que me vendía la matrona cromañón.

Para mí el dolor en el parto sirve para guiar a la madre, para ayudarla a saber cómo favorecer la salida de su hijo, cómo debe facilitarle el camino hasta sus brazos.

Respecto a la cesárea, agradecí en el alma el parto vaginal, el piel con piel, poner a N al pecho de manera precoz y poder andar perfectamente apenas hora y media después de parir. Pero ojalá hubiese podido salir del paritorio por mi propio pie.

No critico a las mujeres que nada más saber que están embarazadas se programan una cesárea, pero no las entiendo lo más mínimo.

Tampoco critico a quién ni se plantea un parto sin epidural, pero me pregunto si saben los problemas y heridas que se pueden ahorrar.

No entiendo porque no se informa en las clases de preparación al parto de los bajísimos tantos por cientos de episiotomías, desgarros y problemas en un parto natural.

Que me perdone Pilar Rubio, pero estoy convencida de que sin epidural el paraíso es más bonito y luminoso.

Este post se lo dedico a mi prima, que, aunque no creo que lo lea nunca, fue una valiente y campeona tras soportar día y medio de parto y parir de manera natural, sin anestesia ni instrumentación.


Cuando empezó su trabajo de parto me pidió un consejo de última hora y me limité a decirle que creyese en ella misma y escuchase su cuerpo. Cuando me mandó la foto de su preciosa hija me dijo: ha sido largo y duro pero gracias, muchas gracias por tus palabras.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Mi primer parto fue inducido y al final pedí la epidural por lo que se pudiera alargar, pero no me hizo casi efecto y gracias a eso pude empujar bien, pero no me libré del puñetero kristeller, todo por estar echada sin poder moverme por los goteros. En este segundo parto no quise epidural, pude moverme como quise, fue doloroso y maravilloso, el cuerpo me dijo que tenía que hacer y no necesité nada más. Las matronas se sorprendían por no querer la epidural, me decían que de normal la pedían nada más entrar por la puerta �� 4 veces más me preguntaron si la quería, pensaban que me iba a arrepentir y la verdad es que lo volvería a repetir sin epidural.

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    1. Yo no volveré a parir pero te aseguro que nadie volvería a hacer que dudase de mí misma.
      Me alegro de que no cedieras cuando te preguntaban y que disfrutases del parto como debía serlo.
      Gracias por tu testimonio.

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  2. Hola!
    Aixx, el dolor y el parto.
    Yo recuerdo la noche del nacimiento de la peque como un momento muy bonito y muy desdichado a la vez. Yo de lo que no hice caso fue de mi instinto.
    Busqué información de la clínica donde iba a partir y no me gustaron la mayoría de comentarios, donde te hablaban de unas matronas que eran muchas cosas pero nada empáticas. Pensé que podrían exagerar y que sí había gente contenta, pero no hice caso a mi instinto que decía que corriese en dirección contraria a esa clínica. Hice caso a mis padres y mi marido que dijeron que eran paranoias de una embarazada.
    Al final, menos mal que mi parto solo duró 2 horas y media, y no tuve que pasar más rato con una comadrona que mejor no te hablo de ella.

    El dolor... Yo casi no tenía dolor. Las contracciones eran fuertes, en la espalda. Pero estaba tan tranquila, que podía con ellas y con más. Llegué al hospital de 5 cm y tan ancha. Estaba en mi salsa. Yo seguía las indicaciones de las clases de preparación al parto. Tomar aire, estar tranquila y soltar un tranquilo y sereno oooooooooooommmmm, mientras expulsaba el aire. De pronto la comadrona vino y sí o sí epidural. Le dije que no, que no quería, que prefería hacerlo sin. Me dijo que no, que el protocolo de la clínica es: poner la epidural siempre. Nada de plan de parto, parece ser que cuando pagas un seguro médico no pagas por unos derechos como elegir cómo querer tener a tu bebé.

    Así que la próxima vez, que me quede embarazada, seguiré mi instinto. Buscaré la forma más cómoda para mi y me rodearé de grandes profesionales. Eso sí, intentaré tener un parto totalmente natural y con dolores :)

    Saludos

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  3. Deberían dejar de asustarnos tanto con el dolor en las películas o en las clases de preparación al parte. Totalmente de acuerdo contigo.

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