2/12/15

Echar de menos la barriga

Cuando estás embarazada lo que más ilusión te hace es que llegue el día en que verás a tu bebé.

Lo preparas todo a conciencia. Te cuidas como nunca has hecho, piensas cómo decorar la habitación en la que algún día dormirá el peque, te enamoras de la ropita e investigas sobre los mejores tejidos, haces un máster en modelos de cochecitos con sus sistemas de plegado y accesorios, descubres todas las opciones de porteo existen según la edad de tu bebé, aprendes vocabulario que te sonaba a chino….

Te pasas 9 nueve meses preparando, organizando y planificando la llegada del bebé.

¡Y por fin llega el día! Te pones de parto, y después de más o menos horas, por fin tienes a tu hijo o hija, o ambos, en tus brazos. Ya puedes tocarle, besarle, mimarle, cuidarle, alimentarle…



Que se lo lleven simplemente a hacerle la revisión pediátrica para el informe del alta del hospital (aún no sé por qué no la hacen en presencia de los padres), te parece una eternidad porque lo único que quieres es estar con tu bebé.

Llega el momento de tener que escuchar los consejos gratuitos que todo el mundo te da sin pedirlos, y ante los que en muchas veces harás oídos sordos o darás la razón como a los locos. Tu eres la madre y sabes qué es lo mejor para tu pequeño.

Los primeros meses te pasarías el día con tu hijo sobre el pecho haciendo piel con piel o pegado a la teta. Pero el tiempo pasa, tu bebé crece a pasos agigantados y empieza a querer descubrir el mundo por sí mismo. Contigo cerca, pero él sólo.





Y cuando llega ese momento, ves un bebé recién nacido y te paras a pensar que ya no recuerdas cuando el tuyo era así de pequeñito. Parece que haya pasado una eternidad y de eso han pasado 4 días mal contados.

Ahora disfrutas de otras cosas con tu hijo, pero te entra la morriña. De golpe echas de menos la barriga.

Echas de menos ver cómo crecía tu vientre, la emoción de escuchar su corazón y verle en las ecografías, notar sus movimientos dentro de tí.

Echas de menos volver a planificar todo lo que entraña la llegada de esa pequeña criatura.

No sé si os ha pasado, pero yo lo echo de menos, mucho de menos.

No soy una madre sobreprotectora. Siempre he dejado que intenten conseguir sus pequeños logros ellos solos. En casa motivamos mucho la autonomía, pero echo de menos tener un bebé en mi vientre y saber que ahí dentro sólo soy yo quien puede cuidarle y protegerle.



El embarazo es una vivencia única, y reconozco que uno de mis mayores miedos cuando empecé los tratamientos de fertilidad era pensar que podía darse el caso de que no pudiese quedarme embarazada.

Los astros quisieron que después de los mellis viniese N y pudiese disfrutar de otro embarazo, aunque apenas tuviera tiempo de contemplarse. Pero ahora que sé que no tendré más bebés no puedo evitar que surja en mí esa morriña o melancolía.

¿Creeis que es algo innato en la mujer? ¿Os ha pasado lo mismo?


PD: Yo no tendré más hijos, pero algún día seré doula y asesora de lactancia, e intentaré a ayudar a disfrutar del embarazo, del parto, y de la crianza a las mujeres de mi entorno.

15 comentarios:

  1. a mi me encantaba estar embarazada. Y es que me pasó algo muy curioso. Cuando nació la peque sentí un amor máximo. Estaba feliz y contenta. Pero cuando llegué a la habitación, mientras esperaban que la trajeran.... me miré la barriga y lloré. Lloré porque ya no estaba. Lloré porque ya la echaba de menos. Unos días más tarde, viendo a una chica embarazada, sin pensarlo toqué mi barriga y aunque estaba más feliz que nunca con tenerla en mis brazos, eché de menos las sensaciones que se tienen.
    Besos

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    1. Yo lo pasé fatal con la cesárea de los los mellis. Llegar a la habitación y no tenerles a mi lado y tocarme la barriga y que ya no estuviesen dentro fue muy duro.
      El otro día le dije a una amiga que la barriga se echa de menos y me respondió que todas lo decimos, así que no debe ser tan raro.
      Un besote!

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  2. Ay, que se me saltan las lagrimillas. Yo tengo muchísimas ganas de tener aquí a Manuel, pero me miro, me toco, me observo la barriga casi las 24 horas del día y soy muy feliz. Sé que está dentro y, aunque esto es un poquito feo, me alegro de estar viviendolo yo porque veo que Manu, aunque está deseando tener al enano, lo vive de otra manera. Las patadas, los movimientos... incluso los dolores son míos y los vivo como algo único. ¡Un besito muy grande! ¡Seguro que serás una asesora genial! :)

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    1. Aprovecha para contemplarte ahora, que con el segundo no se tiene tanto tiempo, jejeje!
      Disfruta mucho de ese barriguita.
      Un besazo

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  3. Sí, lo echo de menos...y espero poder vivirlo una vez más.... esa sensación en la sala de espera, respirar aliviada cuando oyes su corazón y descubres que todo va bien... Esos momentos en los que te descubres acariciando tu barriga.... y mi momento favorito...los momentos piel con piel, en los que lo observas y el mundo de alrededor se pasa... Sí es verdad es que ahora nos dan también momentos únicos... Me ha encantado este post!

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    1. Llámame tonta, pero me emociono cuando les explico a los niños como era llevarles dentro de mí y lo que sentía.

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  4. Ahora ya han pasado 5 años y no, ya no la echo de menos pero los primeros meses, había veces que cuando estaba en la ducha, la echaba en falta... Pasarme el jabón y masajearla, hablarle, decirle que la estaba mojando sin mojarla ( a la peque... ).
    Es curiosa la mente humana...

    Aunque por otra parte, no suelo expresarlo porque como el mayor es adoptado, me sabe mal...

    Un abrazote

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    1. Con el mayor debes echar de menos los primeros meses con él, igual que pasa con la barriga o el piel con piel de los inicios con un bebé.

      Dentro de 4 años, que espero que sigamos hablando, te cuento si ya he dejado de echar de menos la barriga jejeje!

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  5. Jolín pues yo no echo nada de menos estar embarazada! y tuve un embarazo normal tirando a bueno... pero no sé... no tengo ninguna nostalgia de la tripa. Igual soy un bicho raro!!! Eso no quita que eche de menos un bebé (pk M. ya es un niño mayor, snif snif). Pero aún no se me ha pasado el susto del primero jajajajaja

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    1. Pues yo con tres y tengo morriña, Jejeje!

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  6. Cuando tuve a Monstruita, me entró esa morriña pero muy, muy fuerte. El resultado fue Monstruito 20 meses después xD Ahora, la verdad, estoy saturada y no la echo de menos (parece que mi cuerpo es sabio)

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    1. En mi caso tanto mi cabeza como la de mi marido son sabias y no tendremos un cuarto, eso seguro. Pero la barriga y un bebé recién nacido lo echo de menos.

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  7. Yo también muchas veces echo de menos las sensaciones con Rosquis dentro de mi barriga, sus movimientos y pataditas y sé que ya no volverán... Y me da un poquito de pena. Muy identificada con tu post! ;-) Besitos!

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  8. En esas estamos... Cuando sabes que nunca volverás a pasar por ahí te entra más morriña.
    Un besazo

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  9. Yo lo llevé fatal. Aún no tiene 3 meses y echo mucho de menos la barriga. La miro y me enamoro pero no puedo evitar echar de menos cuando estaba dentro. El primer mes lo llevé muy muy muy mal. Lloraba cuando pasaba por la puerta de mi matrona (justo ese mes estubo de vacaciones), lloraba cuando pasaba por el gimnasio de las clases y charlas preparto, cuando me miraba al espejo...y más. Se va pasando, ya no me da por llorar pero sigo con nostalgia. Gracias por el post.

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