22/2/16

Neonatos Clínica Corachán

Hace unos días vi un post de una madre que había acabado durmiendo en el suelo de la Unidad de Neonatos del Hospital de Igualada para acompañar a su bebé ingresada.

A raíz de esa publicación he recordado, y mucho, nuestro paso por Neonatos de la Clínica Corachán de Barcelona. Y también me han venido a la mente varios amigos que tuvieron a sus bebés en otras clínicas y tenían el contacto con sus hijos restringido por protocolos que no respetan nada los derechos de los niños hospitalizados.

No sé si os he explicado nunca nuestro paso por neonatos. No me suena haber escrito nada aquí en el blog y repasando las entradas no he visto ningún post en el que haga referencia a esta etapa extensamente, así que me he animado.

Cuando tuve la amenaza de parto en el embarazo de los mellizos y me tocó hacer reposo, decidí donde pariría (o mejor dicho en qué hospital me harían la cesárea) si el parto se ponía en marcha antes de la semana 34 o después. Y me marqué la franja en la semana 34 porqué en la 32 me habían inyectado el Celestone para madurarles los pulmones por si se les ocurría querer salir demasiado pronto, y tenía la “tranquilidad” de que podrían respirar por sí mismos.

Si me ponía de parto antes de las 34 semanas tenía pensado ir al Hospital de Sant Joan de Déu por ser uno de los dos hospitales de referencia en neonatología y pediatría de Barcelona.

Pero aguanté hasta las 36+3 y seguí con el plan de ir a la Corachán, con el apunte de que no contaba con que X naciese baja de peso (1,630kg).

Tanto A como X, tal cual salieron de mi vientre se fueron directos a neonatos. Con la diferencia de que A, con sus 2,330Kg, estuvo directamente en una cuna y llegó a pasar la cuarta noche tras nacer conmigo en la habitación, y X pasó muchos días en una incubadora.

La Unidad de Neonatos de la Clínica Corachán es un espacio pequeño (no me hagáis decir superfície porque ahora mismo no sabría deciros) y partido en cuatro partes por unas columnas y medios tabiques.

Hay dos antesalas, la primera con taquillas y colgadores, para que los padres podamos guardar nuestras cosas y donde están las batas verdes con las que hay que vestirse para entrar a ver a los pequeñines.

La segunda, da acceso al despacho de los pediatras, y a la puerta en sí misma de neonatos y donde hay una pica donde lavarse las manos y antebrazos.

Una vez entras lo primero que te encuentras es el puesto de las enfermeras y auxiliares que están al cuidado de neonatos con el cambiador para los bebés, los pañales, toallitas, botes para llevarte y guardas la leche extraída, etc…

Justo después están los bebés que en 2012, ahora no lo sé, se ordeban por estado de salud. Al fondo los más graves o bebés que les queda más tiempo de estar allí (incubadoras con CPAP), y cuanto más cerca de la puerta los que están mejor.
Como el espacio es reducido, las incubadoras ocupan bastante y encima están las separaciones de las columnas y muretes, no había sitio para grandes sillones. Tenían sillas, algunas normales y otras plegables.

Ahora mismo no sé si al quitar Sanitas de las mutuas que tienen acceso a Corachán, les ha bajado la clientela y tienen más sitio, pero en nuestra época, además hubo un pico de ingresos en neonatos y llegamos a ser 14 bebés allí dentro, con lo que el espacio aún se estrechaba más.

X estuvo en ingresada 26 días, coincidimos bastante tiempo con tres pares más de mellizos, un mellizo que se pasó allí más de dos meses y varios bebés que no estuvieron demasiado tiempo. Pero nos llegamos a juntar 14 bebés allí, ¡¡¡14!!!

¿Y qué pasó? Pues que en algunas tomas no teníamos silla para todos, o mejor dicho no cabían en algunas zonas todas las sillas que necesitábamos, y nos teníamos que turnar.

Al inicio del ingreso no éramos tantos, había sitio para todos y nosotros podíamos poner las dos sillas al lado de la incubadora de X, que tenía una vía puesta y no la podías separar demasiado, y acercar a A, que estaba al otro lado de un pilar en una cunita, a su hermana.

X tuvo que estar poquito tiempo con la vía porqué empezó a comer como una campeona, y el sensor de saturación yo lo desconectaba cuando llegaba y lo volvía a conectar antes de irme, lo que quería decir que podía moverme con la niña por todos lados, sin tener que quedarme al lado de su incubadora o de su cuna. Así que cogía a la peque y nos íbamos al fondo, con los grandes prematuros, que eran sólo 3 y estaban más anchos. Además así dejábamos más sitio donde faltaba.

En Corachán no restringen las visitas a cada 3h; puedes estar con tus bebés todo el tiempo que quieras. Sólo te piden salir en la ronda del pediatra y los cambios de turno de las enfermeras porque se hablan de temas médicos personales.

Pero es cierto que nadie se quedaba a dormir al lado de su bebé. Algunos de nosotros porque teníamos otro bebé o hijo mayor en casa, otros porque venían a dar las tomas y poco más, otros porque ni se lo plantearon.

Mientras estuve yo ingresada, intenté ir a las tomas de la 1 y las 4 de la madrugada, pero el cansancio y el dolor de la cesárea hicieron que a la toma de las 4 no llegase a levantarme de la cama.

Una vez en casa me levantaba también a esas horas pero a intentar ponerme al pecho a A sin conseguirlo, sacarme leche para llevársela a X al día siguiente, y ver a mi marido y charlar, que durante el día apenas nos veíamos porque estábamos por turnos en la clínica con X.

Durante el día, mi marido iba a neonatos de 7 a 14h y de 21:30h a 23h, y yo de 15 a 21h. ¿Por qué esos horarios? Pues no lo sé… Se nos ocurrió organizarnos así. De esa manera los dos estábamos con ambos bebés, y conseguíamos vernos un ratito y descansar algún otro.

Un apunte curioso fue que fuimos los primeros que practicaron el método canguro de nuestra tanda en neonatos, y que a partir de ahí todos se animaron, incluso los de grandes prematuros que tenían mil historias conectadas. Y no, las sillas plegables no son el mejor sitio, ni el más cómodo, pero con ganas y una almohada en las lumbares nos apañamos.

Las enfermeras y auxiliares de neonatos un verdadero amor. Son personas más allá que profesionales que se preocupan tanto de los niños como de los padres, porque a parte de los cuidados médicos hacia los bebés, si alguno no tenía a sus padres y lloraba lo cogían para calmarle, no le ponían simplemente un chupete.

A parte, eran tu consuelo, tu mano amiga, porque en una situación así los padres tenemos muchos momentos de flaqueza por muy fuertes que queramos parecer.

El día previo al alta de X me vine abajo porque de golpe podía aparecer un problema, y si no fuese por ellas no habría dejado de llorar hasta el día siguiente con el papel en la mano. Igual que el día que me dieron el alta y me dejaba “al meu bitxo petit” allí.

Grandes profesionales que te ayudan a superar tragos difíciles, que te animan, que estaban encantadas con la piña que hicimos algunos padres, que se reían y lloraban contigo.


Neonatos de la Corachán no tendrá camas o sillones en los que poder dormir al lado de tu bebé, pero no me arrepiento de mi paso por allí, y desde aquí os doy las GRACIAS A TODAS, Isa, Xisca, Meri, Tami, Paula, Rosa, Marta, Patri...

4 comentarios:

  1. Leí el artículo de esa madre. Incluso estoy haciendo un post sobre el artículo en cuestión. No me gusta pensar que si yo hubiera tomado esa decisión, porque me pasara lo mismo que a ella, no me dejaran quedarme con mi bebé, aunque fuese en una silla reclinable. Y es que lo pienso y la entiendo.
    Aixx, en tu caso me pasa lo mismo, lo leo y te entiendo y me gusta pensar que te encontraste con grandes profesionales que te ayudaron a pasar por todo el proceso y donde sabías que tus hijos estaban cuidados y podías estar tranquila.

    MUAS!

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    1. Cada circunstancia es diferente, y entiendo que esa madre se quedase con su hija, y que se enfade por lo que le pasó.

      Nosotros teníamos otras circunstancias y nos organizamos como pudimos. Y este post quería transmitir mi más sincero agradecimiento al personal que nos atendió. Igual que me quejé de la matrona del parto de N, tenía que hablar de lo magníficas que son las chicas de neonatos.

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  2. Entiendo el enfado de esa madre, y no me puedo ni imaginar lo que habéis pasado las familias con criaturas ingresadas, todo mi respeto y apoyo lo primero :( pero he leído sobre esa caso muchas versiones, incluso hay un post de una enfermera que explica "la otra versión" y sí, sería ideal otro tipo de situaciones y muchas mejoras, pero está muy bien leer también el otro lado...

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    1. Este post más que comentar la experiencia de la madre de Igualada, pretendía expresar lo que sentí en nuestro paso por neonatos, explicar las condiciones que hay en Corachan de cara a quién decida parir allí y dar las gracias al equipo humano que tan bien nos trató.

      Ojalá los equipamientos de todas la unidades neonatales pudiesen acoger de verdad a las familias, porqué realmente poder estar al lado de tu bebé es lo que necesitan tanto los padres como las criaturas. Pero muchas veces no se piensa en eso, en que el simple contacto físico hace que los bebés se recuperen antes.

      Se podría empezar por abrir las puertas de todas la unidades neonatales las 24h a los padres de los bebés ingresados y ERRADICAR de una vez las malditas entradas cada 3h.

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