1/3/16

Después de la cuarentena

Venga, tengo que animarme... ¿Qué me pongo? Quiero estar guapa y sexy. ¿Le gustaré?

Hace ya dos meses del parto, tengo el alta de la cuarentena y algún día tengo que animarme, pero ufff... Va, tengo que dejarme de rollos. Seguro que va bien.

Ya está, ¡decidido! ¡Hoy toca! Le digo que mejor cenamos nosotros solos después de acostar al peque, que lleva unos días cayendo pronto, y luego al lío.

A ver, volvamos al tema... ¿Qué me pongo? ¡Ya sé! El vestido ajustado de Desigual, que con estas tetas de lactancia exclusiva seguro que me queda genial, y a ver si me siento igual de guapa y sexy como la modelo del anuncio, aunque me falte un palmo para ser como ella.

Revisión de piernas... No, no me he dejado pelos aunque me haya depilado yo sola. ¡Bien!

Hace algo de frío, pero no me voy a poner medias, que luego no hay quien las quite...

Deicido, el único suje mono que tengo apto para lactancia (que feos son todos los otros, no me había fijado), braguitas sin costuras negras que siempre quedan bien, vestido ajustado... Ohhh! Pero si estoy guapa y todo. ¡Uy! Voy a tener que maquillarme para tapar un poco las ojeras, que esto de no dormir seguido deja huella.

Pelo con canas pero bien lisito, y lista. ¡Vamos allá!

Mesa puesta, velas encendidas... 

- ¡Hola amor!

- ¿Y ésto? Pero que guapa estás. ¿Qué pasa hoy? Estás preciosa cariño.

- Venga, siéntate y cena tonto.

Con lo guapo que está él aun con el cansancio que llevamos y yo... Estoy agotada, pero tengo que aguantarme. Tengo ganas de recuperar un poco de espacio para nosotros, nos lo debemos y nos irá bien.

Me muero de ganas de besarle, pero estoy muy nerviosa.... ¡Joer! No me puse así de nerviosa ni en mi primera vez...

Voy a cogerle la mano y a llevarle al sofá. Hoy quiero que todo sea bonito, todo vaya despacio, sentirlo todo poco a poco.

Apenas media hora después ella llora, pide perdón sin parar, y él le dice que no le pida perdón, no hay nada que perdonar. La coge entre sus brazos, la acuna como si fuese ella el bebé e intenta tranquilizarla.

La quiere, la respeta, y no quiere ejercer sobre ella el mínimo ápice de presión. Sus amigos le habían avisado de que la vuelta al sexo es complicada, que a ellas les duele, y por eso durante estos meses no ha querido ir más allá de abrazos y besos cautos. Prefiere que ella decida cuando es el momento, y así ha sido hoy, pero no ha ido bien y le duele en el alma verla así.

Él le dice que no se preocupe, que la quiere con locura, que está preciosa y le vuelve loco, incluso más que antes de ser padres. Ya lo volverán a probar más adelante.

Ella empieza a relajarse entre sus brazos, y con la mente entre pensamientos de que no puede tener mejor compañero en la vida que él, y de lo mal que se siente por cómo ha ido todo se acaba durmiendo entre sus brazos.



PD: este relato es ficticio, pero podría ser la historia de cualquier mujer que acaba de ser madre, que ha tenido un parto normal o complicado. Que un bebé haya salido de nuestro cuerpo hace que necesitemos tiempo. No os sintáis culpables por nada, porque con tiempo todo se cura. Ellos lo saben y lo entienden a veces más que nosotras.