3/3/16

Guerras absurdas

Después de varias semanas viendo guerras, a mi entender absurdas, voy a pronunciarme.

¿Por qué hay que ser de un bando u otro? ¿Parto natural, epidural o cesárea programada? ¿Teta o biberón? ¿Colecho o habitación separada? ¿Porteo o cochecito? ¿BLW o triturados?

Como bien sabéis tengo tres hijos, engendrados y criados por los mismos padres, y con cada uno hemos hecho cosas diferentes porqué cada uno tenía y tiene unas necesidades diferentes.

La crianza no es blanco o negro. Hay una infinidad de grises, o mejor dicho, un espectro de colores que pueden llenar ese espacio.

Está claro, demostrado científicamente, que hay cosas que son mejores, y otras peores, para un bebé, niño, adolescente o adulto.

Pero a parte de las evidencias científicas, la situación de cada familia, las necesidades en cada casa, son unas y puede haber mil variaciones.

Hablando de mi experiencia os diré que los mellis, nacidos con un minuto de diferencia, tuvieron lactancias diferentes. X lactancia materna prolongada de casi tres años, A lactancia artificial con algún bibe esporádico de leche materna. Y añado a N con una lactancia materna de duración, para mí normalita, de ocho meses, siete de ellos en tándem con su hermana.

¿Por qué esas diferencias? Porqué cada niño es un mundo y quiere/necesita unas cosas.

A se dormía solito en su cuna desde que tenía una semana, acompañado de 5 o 6 dou-dous. X primero se durmió al pecho, y luego en su cuna simplemente escuchando como le cantaba una nana. N duerme en mi cama o no nos deja dormir a nadie.

De nuevo, cada uno a su estilo.

Y así os podría relatar un montón de casos, en que los tres han sido, son y serán diferentes.

Hace mucho que escribí un post llamado Educación y Respeto y lo sigo suscribiendo. ¿Por qué nos empeñamos en meter cizaña en algo tan personal y con casos tan particulares como es la crianza?

Cada uno que haga primero lo que quiera y después lo que pueda. Dejemos de juzgar a los demás si somos los primeros a los que nos molesta que se nos juzgue.

Basta de absolutismo y totalitarismo en crianza, ¡por favor!