18/4/16

Món Llibre

Este pasado fin de semana se podía disfrutar en Barcelona de Món Llibre, una especie de festival de libros infantils que prepara el terreno de cara a Sant Jordi.



Siempre me habían hablado muy bien de Món Llibre y cuando me llegó una invitación para la presentación para bloggers de dicho evento casi salto de alegría, pero cuán equivocada estaba... Creo que mi expectación era demasiado grande y el primer palo me lo llevé en la "presentación".

Como es un evento enfocado en el público infantil pregunté si podía llevar a toda la familia, a lo que me respondieron que ningún problema. Así que el viernes para allí que fuimos, primero N y yo y luego mi marido con los mellis.

Al llegar me acerqué a chafardear el espacio Micro Shakespeare, y pensé que era una lástima porqué N era pequeño y no podía interactuar conmigo en ese mini espectáculo y que los mellis llegarían tarde para probarlo.

Durante la espera, y cuando ya estábamos varias de las bloggers convocadas a la presentación, nos llevamos la primera gran decepción. Según las encargadas que estaban por allí, nadie les había informado de que hubiese una presentación para blogueras, aquello era una presentación para profesionales del sector literario y de bibliotecas, y ninguno de los espectáculos que se enseñaban era para niños menores de 8 años, que seguro que les daba miedo porque estaban muy oscuros.



El espectáculo Micro Shakespeare, por ejemplo, constaba de diferentes mesas que servían de pequeños escenarios con un banco delante, en el que un adulto se pone unos cascos donde un audio le guía para que explique una obra de Shakespeare mediante objetos a los espectadores que están sentados en el banco de enfrente, comiendo palomitas y oyendo la obra también a través de unos cascos.

Sé que A hubiese disfrutado porqué se mete mucho en las historias y más si quién la guía somos sus padres, pero según la organización no era para niños de su edad y no nos dejaron probarlo, por lo que ayer cuando fuimos ya ni volvimos a intentar que nos dejasen pasar.

Pero seguro que les daba miedo o no lo entenderían... Y a esa explicación se añadió que les reenviáramos el mail de nuestra convocatoria, que allí no conocían a la chica que nos había invitado, que fuésemos a hablar más lejos que molestábamos con el ruido a quiénes estaba viendo Momo, niños no toquéis esto que se rompe...

En fin... Os podéis imaginar las caras y el malestar de las que estábamos allí.

Al final entre una organización y otra se dieron cuenta del malentendido y nos hicieron la visita guiada.

He de decir que la decoración era genial, los dibujos de Joan Turu, pero pasábamos por todas las estancias muy rápido y sin dar tiempo a los niños de manipular y disfrutar de los materiales que había.



Os juro que pensé que vale, que ese sentimiento de "los niños están estorbando" debía ser por los nervios de que debían tenerlo todo a punto para el día siguiente que era el estreno de Món Llibre, pero es que ayer, cuando fuimos nosotros cinco y mi madre, nos encontramos muchos despropósitos...

Llegamos pronto para ser de los primeros y así poder estar sin aglomeraciones, poder tener sitio en el cuentacuentos de "En Teo descobreix el món" y luego que tuviesen tiempo de disfrutar de los espacios antes de volvernos para casa a comer.

Estábamos en la cola, y ley de Murphy, a X le entran ganas de ir al baño. Y claro, ilusos de nosotros, pensamos que si le decíamos a los vigilantes de la entrada que necesitábamos pasar un momentín para llevar a la niña al baño, nos dejarían pasar. Pero no, estaba cerrado y no se podía.

Repetimos que era sólo un momento, que la niña necesitaba ir al baño y que saldríamos rápido, que no pretendíamos colarnos, pero nada de nada. En cambio el vigilante de la facultad de historia de enfrente fue muy amable, nos puso su código para darnos acceso y nos indicó dónde estaba el baño.

Pasado el momento baño, a los 10 minutos abrieron puertas y fuimos directos en busca del espacio 13 a ver a Teo, pero en ningún sitio ponía el número 13 (el resto de espacios tenían todos número), y al final dimos con él porqué tenía un puzzle gigante en el suelo con Geronimo Stilton, pero cómo a nosotros le estaba pasando a mucha gente y 5 personas de la organización no supieron indicarnos donde estaba.

Por cierto, ese puzzle en principio no podía pisarse ni nadie podía sentarse encima porqué tenía que salir bonito en las fotos (palabras de la chica que hacía el cuentacuentos), pero viendo la solana que caía en una parte del espacio 13 al final esa misma chica dijo que los que estaban al sol se sentasen encima del puzzle.

El resumen del cuentacuentos de Teo fue un montón de niños dispersos porque apenas se oía (un micro y un altavoz no cuestan demasiado de poner), una persona disfraza de Teo que poco hacía, y A diciendo que eso no era un cuento, que explicaban cosas sueltas.

Como apenas había sombra en el exterior (más sombrillas o toldos no estarían mal) pensamos en ir todos a la biblioteca de 0 a 3 años, pero a mi madre le tocó quedarse fuera porqué el cochecito no podía entrar en ese espacio y el párking de cochecitos estaba lleno. ¿Y sabéis que vimos dentro? Unos cuantos cochecitos...

Pero lo que lo supera todo, es que en un espacio para niños de 0 a 3 años, haya una persona paseando un cartel pidiendo ¡silencio!

¿Niños menores de 4 años callados? Imposible. Pero es que aunque todos los niños que había se callasen, los adultos tendríamos que hablar igual para explicarles los cuentos.

Al salir nos encontramos a otras familias de la guardería y lo más comentado fue ese cartel...



En definitiva, ¿sabéis de lo que más disfrutaron mis hijos? De las paradas de las librerías, donde compramos los cuentos de Sant Jordi de manera adelantada y que no han sido pocos, porque les dejaron trastear sin ponerles pegas, les dejaron llevarse los libros a un rincón y mirarlos tranquilamente, les preguntaron que cuentos de los que tienen en casa les gustan más para ayudarles a escoger, y además les daban globos.



Pero también tengo un apunte para esas librerías... Si Món Llibre es el Sant Jordi de los niños, ya podrían hacer el descuento en el precio del día de Sant Jordi.

Y hasta aquí mi crónica de un evento que para mí es una muy bonita idea para acercar la literatura a los niños, pero que no han organizado teniendo en cuenta las necesidades de los niños (como mínimo de los más pequeños).

Espero que para la próxima, antes de idear nada, pidan opinión a las familias que han asistido este año.