27/6/16

Las Tres Mellizas y el Planeta Queso

Hace mucho que no reseño cuentos y la verdad es que tengo unos cuantos pendientes que tengo ganas de enseñaros porque me han gustado mucho, por lo que intentaré hacer una reseña por semana durante mínimo todo julio.

Para empezar, aunque estemos en junio aún, quiero hablaros de un cuento de Las Tres Mellizas que editó Ícaria Editorial en colaboración con Intermón Oxfan en el año 2001, y del que se hizo una segunda edición en 2003, con motivo del Fórum de las Culturas de Barcelona, bajo la serie Una mirada al mundo.

Se trata de Las Tres Mellizas y El Planeta Queso, con texto de Carlos Capdevila y, por descontado, Ilustración de Roser Capdevila.




En este "capítulo", las Mellizas, juegan con sus compañeros de colegio, cuando inocentemente piensan que la silla de ruedas de su amiga Marina es más chula que sus patinetes, y luego cantan una canción que dice "si la barqueta es tomba, nena no tinguis por" (si la barquita se tumba, niña no tengas miedo) y hace llorar a su amigo Mohamed.



Él explica que sus padres llegaron a este país en una barca que casi se hunde. Pero las Mellizas no acaban de entender por qué llora; para ellas lo que explica su amigo es una gran aventura mucho más interesante que su monótona vida.

Visto lo visto, la Bruja Aburrida las manda al Planeta Queso, dónde las extrañas, diferentes, extranjeras indocumentadas y por tanto inmigrantes ilegales sin voz ni voto, ni derecho a ser escuchadas si quiera.

Eso las hace reflexionar sobre lo duro que debió ser para los padres de Mohamed, y para muchos otros, llegar hasta aquí en aquella barca, huyendo, y que la gente no te acepte por el simple hecho de ser diferente.


Cuando vuelven a la escuela, entre todos imaginan un mundo donde todos vayan sobre ruedas como Marina y ser diferentes sea lo mejor que pueda pasar, porque ser diferentes es divertido.

He querido reseñar este cuento porque todos tenemos muy presente la barbaridad que está pasando con los refugiados sirios, pero la inmigración viene de lejos, y no acostumbra a ser por gusto.


Creo que esta historia puede ser una buena herramienta para explicar a los niños cómo tratar la inmigración o las discapacidades.


De pequeña me enseñaron que aunque tengamos rasgos, color de piel o creencias diferentes, todos somos personas, que debemos ayudarnos unos a otros y sobretodo nos debemos respeto.


Recordad que hace un tiempo quién emigraba éramos nosotros y ahora a muchos jóvenes les sigue tocando hacerlo.

1 comentario:

  1. La verdad es que me encantan las 3 mellizas y el hecho de que el libro sirva para enseñar a los niños a respetar la diversidad está genial. Creo que hay conceptos que deben aprender desde bien pequeños. Aunque muchas veces lo que a algunos adultos les parece diferente a los niños les pasa desapercibido porque a ciertas esdades están totalmente libres de prejuicios. Besos

    ResponderEliminar