14/6/16

Pequeños detalles que te hacen grande

El pasado sábado fue la comunión de la ahijada de mi marido, a quién le preparé todo lo que os enseñé en el post de detalles de comunión.

Ya íbamos avisados de antemano de que la niña no quería regalos. Con la madre lo habíamos hablado y el regalo que le había preparado yo era distinto, por ser hecho a mano y tener más carácter sentimental que material, ya que iba a servir para guardar el recuerdo de los buenos deseos de los asistentes a la comunión.

Yo no soy nada creyente, y siempre he dicho que hice la comunión por los regalos, lo reconozco. Y de lo que me quejo es de que nadie me lo impidiese. ¿Qué sentido tiene comulgar si no crees en ello?

Pues mi propia experiencia es la que me hizo ver lo bonito de la ceremonia y lo que vino después, porqué se notaba que la niña hacía la comunión porque creía en ello, y que sus padres veían los valores cristianos más allá de la Iglesia y la Biblia.

La madre leyó un fragmento de un libro, perdonad pero no recuerdo de quién, que hablaba de cómo acompañar a los hijos en su camino hacia ser personas responsables, humildes y buenas, no poniéndoselo fácil ni aupándoles antes un obstáculo, sino educándoles y dándoles la mano cuando la necesites para levantarse.

La pequeña mujercita dedicó su oración a los refugiados, pidiendo que desde aquí se les ayude en vez de dejarles abandonados.

El resto de personas citaron textos religioso sin más.

Después la celebración fue una merienda con todos los invitados, que fueron los familiares cercanos y los padrinos, y allí nos expuso el porqué no quería regalos.

Había preparado un mural con fotos de lo que estaba pasando en los campos de refugiados, nos lo contó con sus palabras y nos dijo que ella no podía ser feliz pensando en que le regalasen cosas que realmente no necesitaba mientras había tantas familias a las que las ONG no daban abasto a atender en aquellos campos, y puso una caja a modo de hucha en una mesa, bajo el mural que ella había preparado, por si alguien quería hacer una aportación.

Por supuesto todos participamos y le dimos la enhorabuena por ese gesto, por desmarcarse del consumismo que envuelve este tipo de celebraciones, y por tener ese pequeño gran corazón.

Nos dijo claramente que aun no había acabado de decidir a qué ONG donaría el dinero. Tenía varias opciones y estaba acabando de estudiarlas, pero tengo clarísimo que en cuanto se decida nos llamará a todas las familias para decírnoslo.

Los detalles que regaló a los asistentes ya visteis en este post cómo iban a ser, pero les añadió un pequeño escrito de su puño y letra en el dorso.

En fin, que yo nos soy nada de misas ni religiones, pero estos gestos me conmueven y me llena mucho ver que hay niños buenos, muy buenos, y que tengo la suerte de que mis hijos se fijan mucho en ellos y de que crezcan junto a ellos.

1 comentario:

  1. Que gesto tan bonito. Sinceramente, me ha emocionado. Me gusta pensar que en el futuro de nuestros hijos haya gente así. Yo también hice la comunión por los regalos. Con 8 años sinceramente, mis padres me dijeron. Este año tu comunión y yo contenta por la celebración, el vestido y los regalos que iba a tener, lo demás... no me importó.
    De ahí que no haya bautizado a la peque, mis padres querían, pero mi marido y yo no creemos en ello, por qué hacer que la peque esté bautizada si sus padres no creen? Siempre he dicho que yo le enseñaré que existen diferentes tipos de religiones y que ella puede elegir la que ella vea que realmente siente como suya.
    El gesto de esta niña es verdaderamente grande.
    Saludos

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