4/9/16

Juegos de siempre

Este verano lo hemos podido aprovechar al máximo con los niños. Yo llevo con ellos desde el 13 de julio y ha sido muy gratificante, aunque haya habido algún que otro momento en el que se te pasa por la cabeza que ojalá tuviesen un botón de pause...

En todo este tiempo hemos jugado mucho, y aunque tienen bastantes momentos en los que juegan entre ellos y no te necesitan, a veces vienen y te hacen esa magnífica pregunta de "¿a qué podemos jugar ahora, mami?".

En ese momento te da por mirar a tu alrededor y ves bastantes juguetes para llenar una juguetería entera, pero ellos ya se han cansado de jugar a todo y eso y quieren algo nuevo. ¿Y qué se le ocurre a mami? Sacar juegos de toda la vida, esos que perduran en el tiempo y que nunca desaparecerán.

Coges una tiza y les dibujas en el suelo una rayuela (porqué estás en la casita de la playa de los abuelos, que tiene terreno y se puede pintar el suelo) y ellos te miran en plan: ¿qué hace la loca de mi madre? ¡Está pintando el suelo!

Acabas de dibujar la rayuela y les explicar cómo se juega. Hay que saltar a la pata coja en los escalones con un número y pasar a saltar con las piernas abiertas en los que hay dos números.



Para nosotros es muy fácil. Para niños casi 4 años no lo es. Así que aprovechas que estás jugando y les enseñas algo que aprenderán en psicomotricidad más adelante.

Poco a poco aprenden cómo se salta a la pata coja y acaban el verano saltando bien la rayuela. Lo de tirar la piedra y saltarse esa casilla lo dejo para que lo aprendan el próximo verano.

Otro juego a desempolvar fue la Oca. Aishh la Oca lo que ha dado de sí y para todo lo que ha servido...

Igual no lo habéis pensado nunca, pero con la Oca les hacemos tener paciencia y seguir un orden de participación, les hacemos contar, aprenden a que hay casillas que te hacen adelantar mucho, otras que te dejan sin tirar un par de turnos, y otras que te hacen retroceder.



Mientras van adelante no hay problema, pero si toca ir hacia atrás o directamente al inicio ya es otro tema... Y sí, más de un berrinche se ha cogido, pero también han tenido sus momentos de felicidad.

Como anécdota tenemos la partida en la que A ganó en su primer turno de tirada. Fue cayendo en ocas, dados y más ocas y ¡ganó!

Y si jugamos a la Oca, también tocaba jugar al Parchís. Pero usando el de Imaginarium que tiene menos casillas y menos seguros, que el normal se hace eterno... Y aún así hacíamos partidas con sólo dos fichas.



Por cierto, el otro día caímos en la cuenta de que a la que N sea un poco más mayor vamos a tener que comprar un Parchís de séis jugadores o nunca podremos jugar toda la familia.

El otro juego que también ha dado mucho de sí ha sido el Domino. Habíamos jugado mucho con dominos de dibujitos o figuras, pero no con los de toda la vida, y eso les ha enseñado a fijarse en cuántos puntitos había en las fichas, a contarlos y de rebote a reconocerlos rápido en los dados al jugar a la Oca y al Parchís.



Además jugamos con las fichas que teníamos cada uno destapadas, así si uno de los mellis se despistaba y no veía que tenía ficha para poner, el otro le avisaba.

En fin, que ya sólo me queda pendiente enseñarles a jugar a cartas ¡jejeje!

¿Vosotros usáis los juegos de toda la vida para qué los niños aprendan? ¿A qué juegos jugáis?