10/10/16

Los virus y las familias numerosas

Por todos los padres y madres del mundo es bien sabido que en cuanto empieza el colegio y confluye con la llegada del otoño (con su ahora hace más calor que en pleno julio, ahora llueve y nos mojamos y ahora se gira el aire y nos quedamos tiesos), se da inicio a la temporada de virus infantiles.

Que sí, que los virus infantiles no duran más de tres días y pasa rápido, pero ¿os habéis planteado cómo se viven los virus en una familia numerosa?

Ya os lo digo yo, con terror, desesperación, hartura máxima y cansancio extremo, porqué esos tres días se convierten en tres semanas por el efecto contagio de un niño a otro. Y eso si hay suerte y no caemos los padres...

Cuando notas que uno de los niños está raro, más cansado de lo normal, con poca hambre (menos en el caso de A que es la tónica habitual), empiezas a temblar, porque algo están incubando.

Ahora mismo estamos en el segundo round de un virus que da gastroenteritis. El primero en caer fue A, que si ya de normal es flaco ahora es Don Costillitas, y cuando ayer ya veíamos que iba a mejor, empezó X, que hoy se ha quedado sin poder ir al cole.

La incógnita es cuando le tocará el turno al peque, al padre de las criaturas o a mí. O si por el contrario alguno conseguiremos librarnos.

Mientras tanto, algo muy importante a tener en cuenta si oyes a otros padres diciendo que un virus de este estilo anda suelto es que tengáis un número de sábanas que os permita hacer varios cambios en una noche. Sí queridos papás y queridas mamás, los virus son así de majos y les da por acentuarse de noche, cuando menos personas somos y cuando más molesta a los vecinos que pongas la lavadora.

Nosotros acabamos de pasar a los tres niños a camas de tamaño normal, véase camas de 90 de toda la vida, e hicimos una compra de protectores de colchón insuficientes, nos ha quedado claro esta semana. Sólo teníamos cuatro protectores para tres colchones, con lo que cada vez que A vomitaba en la cama nos tocaba poner lavadora, fuesen las 12 de la noche o las 4 de la madrugada (señores vecinos, les pedimos perdón, pero era una eran unas cuantas emergencias).

Por suerte no ha habido vomitonas tan seguidas como para tener que ir cambiando a niños de camas para que el malito estuviese en una con protector, pero tienes pijama de quita y pon por niño, y si se ensucian los dos toca empezar a disfrazarles con chándal, pijama de la hermana o inventos similares.

En fin familias, que si normalmente con lo que somos muchos en casa necesitamos patrocinio en comida, cuando hay virus de por medio, además necesitamos otro para ropa de cama y pijamas.

Desde aquí os deseo que pasen por vuestros lares los mínimos virus posibles y que no se alarguen.