7/10/16

Madres no perfectas

Hay quién piensa que las madres tenemos que ser perfectas, y sobretodo delante de nuestros hijos, con ellos y para ellos. Pero resulta que somos humanas, personas con sentimientos propios, a las que el mundo que les rodea más allá de sus hijos también les afecta, y por tanto podemos tener un mal día (o dos, o 15...).

Que nadie piense que no nos esforzamos por ponerles siempre una sonrisa a nuestros hijos, pero hay días que no somos capaces.

Hay días que podemos con los nuestros y diez más, y hay otros que apenas podemos con nosotras mismas.

Hay días que somos capaces de atender a los niños, hacer la compra, tener la casa impoluta e incluso coser un disfraz. Otros no llegamos ni a recoger las tazas del desayuno.

Hay días que te llevas a la tropa al parque y eres capaz de aupar a media clase de tus hijos, y otros que les sobornas con ver tres capítulos de la Patrulla Cansina y que coman galletas de chocolate con tal de llegar a casa y poder pillar el sofá, aunque sea con los tres niños encima.

Hay días que te sacan de quicio, pero cuentas hasta diez, respiras hondo y se te pasa; otros explotas, pegas un grito y te pones a llorar delante de los niños.

¿No os pasado nunca? ¿Seguro? ¿Pero seguro? Si de verdad no te has visto así nunca, llama al libro Guinness de los Récords, que seguro que sales en la próxima edición.

Si te sientes identificada en alguno, o todos, de los supuestos verídicos anteriores, no te agobies... Alguna vez tiene que pasar, somos humanas, no robots ni superheroinas, aunque la sociedad pretenda que lo seamos.

Yo hoy he petado, he gritado contra una almohada y me he puesto a llorar.

Mi primera reacción al serenarme y ver cómo me miraban los niños ha sido pensar "¡mierda!", pero no, era lo que necesitaba para descargar en ese momento, y mejor chillarle a un cojín que a uno de los niños, cosa que podría haber pasado si hubiese intentado aguantar la tensión que tenía encima.

Señoras, deberíamos dejar de sentirnos culpables cuando tenemos malos momentos, de juzgar a quién explica que no tiene un buen día y pasar a arrimarle el hombro o tenderle una mano.

Gracias a todas las que habéis estado ahí esta semana. Está siendo una semana dura y sin vosotras habría sido peor. Os quiero.