12/12/16

Bronquiolitis

Hace justo dos años N estuvo ingresado por bronquiolitis. Tenía 6 semanas justas, un bebé muy pequeñito, y lo que dos días antes era un resfriado de vías altas se convirtió en algo grave, muy grave.

Recuerdo ir a la pediatra a primera hora de la mañana y verla salir de la consulta sólo por escuchar la tos que tenía N. Antes de explorarle ya me introdujo que tenía pinta de bronquiolitis, y sí, lo era y tenía que irme pitando al hospital.

Nada más salir llamé al padre de las criaturas, que acababa de llegar al trabajo y le dije que se volviese que nos íbamos a Sant Joan de Déu. Mientras él volvía, pasamos por casa a buscar una muda y pañales para el peque. No sabíamos lo que nos esperaba ni cuántas horas podríamos estar esperando en urgencias.

De camino al hospital la Ronda de Dalt estaba colapsada, lo habitual por la hora, pero además había un accidente y aún había más caravana, por lo que decidimos parar en Vall d'Hebron directamente. Y no esperamos nada... Leer un parte del ambulatorio en el que se encuentran juntas las palabras bronquilitis y bebé de 6 semanas hace que todo el mundo corra.

Recuerdo tener la esperanza de que nos diesen un ventolín e irnos para casa, pero hubo varias mascarillas, le pusieron una vía, la fiebre no bajaba, la saturación seguía muy justita, el peque apenas comía y dormía mucho. Nos tocaba quedarnos y la previsión que nos dijeron luego era de que nos quedaríamos muy probablemente entre 10 y 15 días allí.

En ese momento nos dijeron que había llegado muy muy justito, que había que ponerle un alto flujo (aplicar más oxígeno del que N podía inspirar normalmente) para que pudiese respirar, administrarle ventolín, antibiótico, antitérmicos y dejarlo en dieta absoluta (sin comer nada, sólo poniéndole suero) hasta nueva orden.

Durante 4 días la fiebre no bajaba ni con antitérmicos ni con paños fríos, sólo un poco al hacer piel con piel, no parecía haber mejora aunque en algún momento se cogía un poco al pecho, pero de golpe, de una noche para una mañana mejoró de golpe.

Finalmente sólo estuvo ingresado 7 días, pero fueron 7 días muy largos.

Os cuento ésto porqué estamos en plena época de ingresos hospitalarios de bebés por bronquiolitis y muchas veces no somos conscientes de lo frágiles que son.

Debemos tener muy claro que antes de tocar a un bebé, siempre siempre, hay que lavarse las manos, pero además estos pequeñines sólo deberían estar en contacto de sus padres o personas muy allegadas (habiéndose lavado ellos también las manos, que no por ser padre o madre estás libre de virus). Hay que extremar las precauciones con los hermanitos y hacerles entender que también deben lavarse las manos y evitar demasiados arrumacos si tienen mocos.

La bronquiolitis puede llegar a ser muy grave, no nos lo tomemos a broma.


Os recomiendo visitar la web #StopBronquiolitis para informaros sobre la enfermedad, signos de alerta, cómo se transmite, quiénes son población de riesgo...

Y por si no lo leísteis en su momento, aquí tenéis el post que escribí mientras N estaba ingresado y me preocupaba tanto su salud como el estado de ánimo de los mellis.

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