9/1/17

Drenajes en los oídos

Vuelvo a la rutina de escribir en este rincón 2.0 y lo hago con algo que va a ocupar y el mes de enero en nuestra familia: las intervenciones quirúrgicas infantiles.

Este mes van a operar a N y A, de cosas sencillas y que no entrañan problemas graves de salud, pero como en toda operación, el punto de nervios y preocupación está ahí.

Hoy voy a explicaros en que consiste la intervención de N, que es a quién operarán primero.

Si me seguís por twitter sabréis que el pobre ha tenido una mala racha de otitis desde agosto. Y aún habiendo pasado por muchas dosis de antibiótico tópico y dos tandas de antibiótico oral, no ha habido manera de solucionar las otitis.

Lo que primero pensábamos que era una otitis detrás de otra, y aunque por suerte sólo en agosto y tres días de octubre tuvo fiebre y el resto del tiempo ni se quejaba ni se encontraba mal, ha resultado que es una otitis que ya dura más de cuatro meses que no hay manera de curar. Y no se cura porqué sus oídos acumulan los mocos detrás del tímpano sin dejarlos bajar hacia la nariz o la boca.

Os preguntaréis cómo sabíamos que había una otitis si el peque no se quejaba o no tenía fiebre. Pues la respuesta es que nos dábamos cuenta porque de golpe le salía moco puro por el oído derecho, dejando un reguero hasta la mejilla. Nada de cera o pus, moco verde de primera categoría.

Está tan acostumbrado a las gotas que se las pone a los muñecos

Después de tanto tratamiento tópico en unas gotas que se llaman Ciflot (al no haber fiebre no hacía falta darle antibiótico oral), la pediatra del CAP nos recomendó ir al otorrino para que valorase la opción de ponerle unos drenajes en los oídos o seguir tratando con antibiótico.

El otorrino, viendo el historial de antibiótico tópico de N y que aún así cada diez días íbamos con supuración a la pediatra nos indicó que lo mejor era ir directo a los drenajes timpánicos (miringotomía en su nombre técnico).

Si seguíamos con los antibióticos, a parte de poder fastidiarle el hígado al peque por el tratamiento tan largo que llevaba, y viendo que no le hacían efecto y seguía con los oídos atestados de moco, nos jugamos una perforación de tímpano con pérdida permanente de audición...

A todo ésto, durante este tiempo, hemos notado que su nivel de audición ha bajado un poco y si está de espaldas tenemos que subir el tono de voz para que nos oiga. El otorrino nos comentó que cuando le hablamos de frente tampoco nos oye bien porqué los mocos hacen que todo el aparato auditivo no funcione como debería (el tímpano no vibra bien y se amortigua aún más la vibración de martillo, yunque y estribo), pero también he de decir que yo tengo un tono de voz tirando a bajo y estando frente a mí N me entiende y me responde.

Pero bueno, que N está en plena fase de empezar a hablar y ya sabemos que si no oyes bien no hablas bien, por tanto cuanto antes lo solucionemos, mejor.

Y ahora a lo que iba, ¿en qué consiste la operación para poner unos drenajes? Pues es algo bastante sencillo: se trata de hacer un pequeño corte en el tímpano, muy muy pequeño, a través del cuál aspiran todo el moco y porquería varia que hay detrás para dejarlo bien limpio, y en esa misma incisión luego colocan un tubito en forma de diábolo por el que irá saliendo el moco que quiera volver a instalarse ahí y entrando el aire al oído medio.



Esos tubitos, que son los drenajes, los expulsa el propio oído al ir regenerando el tímpano al cabo de unos meses, por lo que si pasado uno o dos años las otitis persisten se debe volver a operar al peque y ponerle otros nuevos.

Normalmente con la edad, a medida que los niños crecen, el problema de la acumulación de moco se resuelve solo.

Como en toda operación, se requiere anestesia, y al ser niños implica anestesia general para que no se muevan, y por tanto pruebas de pre-operatorio.

En nuestro caso, a N le hicieron una analítica de sangre, un electrocardiograma, una radiografía y visita previa con el anestesista. 

La analítica, el electro y la visita con el anestesista para comprobar el estado de salud general del niño y ver que no hay problema para poder sedarlo. La radiografía para comprobar que la acumulación de mocos no viene causada por unas vegetaciones más grandes de lo normal, cosa que no es nuestro caso.

Esta intervención es ambulatoria y no necesita ningún día de recuperación. El peque al día siguiente podrá hacer vida normal y lo único que puede pasar es que se asuste con los ruidos hasta que se acostumbre a oír bien de nuevo.

Por todo ésto no le hemos dado el chupete a los Reyes Magos, para que pase la operación con lo único a lo que tiene apego y que no somos nosotros o sus hermanos... Y veo venir que lo que más va a costar será explicarle que no puede desayunar ese día porqué ingresa a las 9 de la mañana y debe ir con ayuno de 6h (y no sé cómo lo haré para que coma algo a las 2-3 de la madrugada estando frito).

En fin, que ya os contaré cómo ha ido todo hacia final de mes, cuando hayamos pasado la operación de N y las de A que os explicaré en breve.

¿Alguno o alguna ha pasado por ésto con sus peques? ¿Me explicáis cómo os fue?

4 comentarios:

  1. Muchos ánimos!
    Aunque sea una intervención como esta, siempre nos ponemos nerviosas, es nuestra naturaleza. Y es normal que sea así.
    Espero que todo vaya bien y N no se dé ni cuenta.

    MUAS!

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    1. Espero el jueves por la tarde contaros qué tal. Muaaa!!

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  2. Hola!
    Mi peque de 5 años en noviembre le volvimos a poner el drenaje sólo en el oído derecho, digo volvimos porque hace 2 años justamente le pusimos drenajes en los dos oídos. La verdad es que la intervención es muy rápida y él ni se enteró. En mi caso lo dejé 3 días sin ir al cole para evitar golpes, pero como tu dices, vida normal absoluta. Eso si, nos dieron antibiótico para evitar infecciones.
    Los primeros le duraron un año y medio, más que la media y oye, mano de santo, de estar con otitis día si y día también pasamos a cero absoluto.
    Nosotros le hemos hecho unos tapones a medida para que pueda ir a la piscina, playa, que se duche... porque se ha de evitar el agua totalmente ya que con el drenaje tiene via directa al interior del oído.
    En nuestro caso el oído derecho tiene algo menos de audición, no muy notable pero se lo controlamos a ver si es recuperable.
    Eso si, antes de operarlo como estaba en la época de empezar a hablar ya me dijeron que aprendería mal las palabras... y efectivamente, algunas palabras las dice mal porque la aprendió mal al no oír bien, pero he de decir que con el mismo esfuerzo del niño y un poquito de ayuda que justo a empezado a tener, se está recuperando a pasos agigantados :)

    Verás como va todo super bien :)

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    1. Muchas gracias por tu testimonio, y me alegro de que tu peque esté tan bien.

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