22/3/17

Parto vaginal después de cesárea

Con este post me gustaría convenceros de que después de una cesárea se puede parir normal, sin tener que pasar por otra cesárea y, menos aún, tener que programarla casi desde el inicio del siguiente embarazo.

Es muy típico encontrarnos con personas mayores de nuestro entorno que nos digan que seguro que después de una cesárea como mucho podremos tener solo un hijo más y que también deberá nacer de la misma manera, y esto viene de que hace años, los profesionales sanitarios así lo creían por miedo a que la mujer tuviese una rotura uterina, pero varios estudios han dado a conocer que dicho riesgo es tan mínimo, que si todo el transcurso del embarazo es normal y no hay complicaciones, es mucho más beneficioso para la mujer intentar un parto vaginal que no tener ya de serie otra cesárea.

Para que veáis que el riesgo de rotura uterina con cesárea previa es bajo de verdad os puedo decir que éste oscila entre el 0,1 y el 1% en partos vaginales sin inducción (según estudios internacionales recogidos por El Parto es Nuestro) o incluso más acotado, como recoge este artículo de la Federación de Matronas, que lo deja entre un 0,32 y 0,47%). En algunos estudios de sobre partos después de cesárea en casa o casa de nacimientos se considera nulo dicho riesgo por no recogerse ninguna caso de la muestra de partos estudiados, y en los que recogen algún caso el riesgo es de un 0,002 aproximadamente.

En el caso de no haber cesárea previa, los estudios hablan de 1 caso entre 2000 nacimientos, subiendo en el caso de algunos países africanos a probabilidades de 8 entre 1000 (entiendo que dicho aumento en ciertas zonas africanas viene dado por la no detección de problemas en ámbitos donde no hay un seguimiento médico durante el embarazo).

En definitiva, una rotura uterina es muy poco probable y por más que algunos nos intenten convencer de lo contrario, si todo va bien, se puede intentar un parto vaginal aunque haya una cesárea o más anteriormente. Así que no tengáis miedo y repetidle a todo aquel profesional sanitario que os siga durante el embarazo, que queréis parir de manera vaginal, presentad un plan de parto con tiempo, hablad mucho de vuestro deseo de tener un parto normal, y si aún así os hacen dudar de vuestra capacidad para poder parir buscad una segunda opinión o contactad con una Doula que os sepa facilitar información adecuada.

Si no encontráis un centro sanitario en el que os permitan intentarlo, plantearos la posibilidad de parir en casa o en una casa de nacimientos porqué ahí respetarán vuestro deseo sin coaccionaros ni meteros miedo.

El único inconveniente para un PVDC (parto vaginal después de cesárea), sería llegar a la semana 42 de gestación, límite que ponen muchos centros hospitalarios para que se dé un parto con inicio espontáneo, porqué está contraindicado inducir el parto con hormonas sintéticas si se tiene una cesárea previa, ya que el riesgo mínimo del que hablábamos anteriormente sube hasta un 6% (aunque en algunos centros induzcan de todas maneras...).

¿Qué se puede hacer si se acerca la fecha límite para intentar librarse de una nueva cesárea?

Una posibilidad es decirle al equipo médico que llegada la semana 42 no se quiere ni una inducción ni una cesárea y se prefiere ir a un control diario donde comprobar que la placenta no ha envejecido y sigue nutriendo al bebé, así como que no hay sufrimiento fetal. 

Si se da uno de estos dos casos habrá que intervenir porqué estará en riesgo la salud del bebé.

Por otra parte, se pueden intentar métodos naturales para provocar el parto.

Está demostrado que tener relaciones sexuales con eyaculación durante varios días ayuda a madurar y suavizar el cuello uterino porque el semen masculino tiene prostaglandinas. Además, si la mujer tiene un orgasmo generará oxitocina, que es la hormona encargada de provocar las contracciones que harán dilatar el cuello uterino e ir haciendo descender al bebé por el canal de parto, con lo que masturbase tampoco sería mala idea.

También se dice que comer chocolate negro o beber infusiones de canela u hojas de la planta de las frambuesas también ayuda porque son útero-estimulantes, y se trataría de tomar tres infusiones diarias hasta unos días después del parto.

Otro tema es dejar cualquier miedo de lado, ya que el miedo genera adrenalina, que es una hormona antagonista de la oxitocina y endorfinas que se producen durante el parto, paralizando este o impidiendo que se inicie.

También se han dado buenos resultados al someterse a una sesión de acupuntura.

Y algo que os recomendaría es hablar mucho con vuestro bebé, explicarle que en casa estáis preparados para recibirle, que vosotras estáis preparadas para parirle, que tenéis ganas de verle, abrazarle, mimarle... Madre y bebé están conectadísimos, y aunque no lo creamos compartimos tanto con ellos, que ¿por qué no puede darse esa comunicación?

Como última opción, un matrona o ginecólogo/a, con mucho cuidado, podría hacerle a la mujer la maniobra de Hamilton, que consiste en separar un poco la bolsa amniótica de la pared uterina.

Antes de realizar esta maniobra, el profesional sanitario debe informar a la mujer de lo que se le va a hacer, cómo se realiza y que riesgos tiene, y la mujer dar su consentimiento aceptando el procedimiento.

Los riesgos que la maniobra de Hamilton conlleva puede ser la rotura prematura de la bolsa amniótica lo que hará que pasadas pocas horas, si el parto es hospitalario, se induzca el parto con medicación, hemorragia en caso de no detectarse placenta previa o contracciones intensas muy pronto.

Espero que este post os ayude a conseguir un parto vaginal después de cesárea, ya que a parte de libraros de otro corte, verse capaz de parir ayuda a cicatrizar heridas mucho más profundas que nos quedan a las madres.




Yo misma tenía la espinita clavada de no haber podido parir a los mellis, y conseguir parir a N fue un subidón de energía. Además os diré que el hecho de poder moverse nada más parir en vez de tener que esperar 12 horas, no tiene precio.




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