20/6/17

Fotos en papel

No sé si a vosotras os pasa lo mismo, pero yo, o tengo las fotos en papel, o apenas las miro. Eso de ver las fotos en el ordenador no va conmigo.

Voy a ponerme en modo morriña, pero desde pequeña que me gustaba repasar los álbumes de fotos que tenían mis padres y mis abuelos.

A los 10 años me regalaron mi primera cámara y siempre me gustaba sentarme en el bordillo de la entrada de la tienda y abrir el sobre con las fotos recién reveladas.

¿Y qué me decís de las fotos chulas que se hacían con las cámaras desechables que te regalaban en algunas discotecas cuando salíamos de fiesta? Ríete de las fotos que se hacen ahora con los móviles.

Cuando ya iba a la universidad aparecieron las cámaras digitales, y primero almacenaba las fotos en el ordenador, pero por suerte me dio por empezar a hacer álbumes, de cada viaje, o de momentos especiales, porqué el día que se estropeó el disco duro casi me da un infarto.

Cuando nacieron mis hijos decidí hacer un álbum cada año para tener ese recuerdo siempre a mano y que ellos también tuviesen al alcance sus fotos en papel.



Pero cuando nació el peque, mi tiempo menguó de forma drástica y hace tres años que los únicos álbumes que he hecho son algunos de scrapbooking, y no tantos como me gustaría, y los que llevaban los peques a la guardería, llegando a hacer uno en tela con técnicas de fototransfer para que no pudiesen romperlo.

Sigo convencida de que hay que tener las fotos en papel, y por eso he probado diferentes formatos de álbum o impresión de fotos sueltas, y como calidad precio os puedo poner como productos destacados las fotos y álbumes de Instagrafic – Back to paper.




Hasta el momento he probado el pack Instagrafic Book, que incluye una Instagrafic Box, caja personalizada con 300 fotos en papel en tamaño cuadrado de 10 x 10 cm o rectangular de 10 x 15 cm, y un álbum en blanco, con tapa de corcho, páginas de un gramaje brutal y encuadernado con espiral, para que te montes el álbum a tu estilo.

La caja es muy chula, porque lleva impresas muchas de las fotos que has elegido y un mensaje personalizado. Y en su interior tienes las 300 fotos y varios separadores de cartón por si quieres organizarlas de alguna manera en concreto.

Tengo pendiente rellenar el álbum con algunas de esas 300 fotos, y espero poder aprovechar las dos semanas de julio que los peques estarán con los abuelos para ponerme manos a la obra, porqué, además, es un libro muy chulo para poder trastear con cositas de scrapbook.



El otro producto de Instagrafic que ya he podido probar es el Álbum XL, de 45 fotos, de manera que ya tenemos las fotos en papel de la última sesión que nos hizo Esto Va de Amor.

Es un álbum con la portada personalizada a partir de las miniaturas de todas las fotos que incluye el álbum, una foto por página y encuadernación cosida.

El álbum te llega en una caja de cartón craft, y este final de curso había la opción de que le pusieran una funda de animales, como regalo para las maestras (de clases de los elefantes que debe haber en este país).

Si buscáis fotos en impresas en el típico papel fotográfico brillante, no es eso lo que ofrece Instagrafic. La impresión de fotos en papel que ofrecen, es en un papel que da una inspiración retro, en papel mate y con grano.

La verdad es que me sorprendió gratamente, porque cuando la impresión sale a menos de 10 céntimos por foto no te esperas gran cosa, y oye, son muy chulas. O igual soy yo, que me gusta ese estilo.

Y lo mejor de todo, no necesitas instalarte programas ni apps especiales para poder gestionar la impresión ni los pedidos.

Coger tu ordenador, te creas tu carpeta con las fotos seleccionadas o las subes a un álbum de Google Fotos, contactas con Instagrafic por whatsapp (sí, sí, por whatsapp), les compartes el enlace del álbum de virtual y listos.

Ellos comprueban que pueden ver el álbum, te mandan por whatsapp el enlace para confirmar el pedido y realizar el pago y ya está. En como máximo una semana, tienes las fotos en papel o el álbum en tu casa. Fácil, muy fácil.

Además, son muy majos y te atienden a las mil maravillas respondiéndote todas las consultas que te puedan surgir.

Instagrafic tiene unos productos que salen genial con relación calidad-precio, pero por si queréis ahorraros un poco más de dinero, como embajadora que me tocó ser en su sorteo del día de la madre, me han ofrecido la posibilidad de regalaron un cupón con el 10% de descuento que podéis usar tantas veces como queráis hasta el 31 de julio de 2017.



Sé que voy un poco tarde anunciándolo en el blog, pero ya lo comenté en Instagram y mucha gente ya tiene el cupón descuento.


Así que si te apetece volver a las fotos en papel, corre y aprovecha para hacerlo con descuento, sólo tendrás que mandar la imagen del cupón por whatsapp a Instagrafic cuando vayas a hacer tu pedido.

14/6/17

Fin de curso

Ser madre en fin de curso, puede ser muy duro… ¡Pero mucho mucho!

Si a la logística de vestuario y accesorios que hay que preparar para los juegos de agua que se organizan en los coles estas últimas semanas, las fiestas de cumpleaños trimestrales, la búsqueda de casales de verano, matriculaciones varias del curso siguiente, organización de las vacaciones, y a festivales de los pequeños artistas, le sumamos el momento “¿qué le regalamos a la maestra? podéis imaginaros cómo se nos acelera el pulso, ¿a qué sí?

Y más si tiene tres hijos y eres de las que no quiere que a las maestras se les regale cualquier chorrada a fin de curso y prefieres que tengan un detalle lleno de valor emocional.

Es cierto que las que acabamos metidas en estas historias somos las que nos metemos en todos los fregaos, que nos va la marcha, vamos. Pero el problema no es sobrecargarnos nosotras mismas de faena, es que siempre hay padres y madres que les gusta tocar los ovarios la moral.

Estas cosas siempre empiezan con tiempo más que suficiente para que nadie se estrese.

Una mamá (estas cosas siempre las hacemos las madres, no sé porqué) manda un whatsapp al grupo de la padres y madres de la clase comentando que falta un mes para fin de curso y podríamos empezar a pensar si se le hace regalo a la maestra y qué se le puede regalar (esta situación, en mi caso, multiplicarla por tres).

Lo que pasa a continuación es un “claro”, “nos apuntamos” o “por supuesto” general. Pero ahí se queda, sin propuestas, hasta que unos días después, la misma madre que manda el primer whatsapp, vuelve a reprender el tema y pregunta si alguien tiene alguna propuesta.

La caja de experiencias (conocida mundialmente por Smartbox, aunque sea de otra marca) siempre es una de las propuestas que primero aparece como regalo de fin de curso. A lo que le siguen unos cuantos comentarios tirando por tierra la propuesta porque algunos sabemos que la última cajita se le caducó a tal profe, o la otra la ha renovado tres veces porque no ha conseguido canguro para los hijos cuando conseguían fecha en el restaurante de turno, o simplemente te han confesado que esos regalos no les gustan.

Luego vienen los típicos kits playeros, que para mí es un regalo sin sentido, porque no sabes si la maestra y su familia son de ir a la playa o a la montaña, ni si ya tiene veinte toallas, ni si prefiere capazo o mochila… O cuando alguien te dice de comprarlo junto con unas Crocs, pero marca Carrefour que son más baratas.

Señoras y señores, ¡un poco de dignidad, que los maestros y maestras han estado cuidando, acompañando y enseñando a nuestros hijos durante muchas horas al día durante nueve meses!

Personalmente, cuando se empiezan a proponer regalos de fin de curso de este estilo, no puedo aguantarme y me meto proponiendo un recuerdo que apenas tendrá valor económico, pero que seguro tendrá un valor sentimental muy grande. Algo hecho por los niños para la maestra a la que tanto cariño tienen (en educación infantil quieren mucho a la maestra, más adelante no lo sé aún) y de la que hablan todo el día.

A veces nos rompemos los cuernos pensando en que si gastándonos tanto y más cuanto, o esta marca o la otra, el regalo será mejor; y, en cambio, por lo que he podido observar en las maestras de mis hijos y en mi madre que también ha sido tutora muchos años, un regalo de fin de curso hecho por las criaturas y aderezado por los padres y/o madres, les hace más ilusión, porqué no nos engañemos, un viaje al Caribe seguro que les encantaría, pero no va a ser el caso.

Por tanto, familias del mundo, involucrar a los críos, que en el fondo son ellos los más agradecidos por el trato recibido.

Que los niños hagan dibujos para las maestras, les escriban unas palabras, les hagan un collage, les estampen su mano con pintura… Lo que sea adaptado a su edad, pero que ellos hagan algo. Y si no quieren, tenéis la oportunidad de buscar la causa del por qué no quieren.

Una vez los peques hayan puesto de su parte, nosotros podemos adornarlo más o menos.

En el caso de que los críos sean pequeños como los míos, añadir una foto de cuando empezaron el curso y una reciente para ver la evolución queda muy chulo.

Eso y una bonita encuadernación si son obras de arte hechas en papel o cartulina, o una caja decorada, y ya tenéis un regalo precioso y con mucho más valor que un bolso, por caro que sea.

Y sí, es faena que me añado, porqué la apañá e implicada de casi cada clase soy yo, pero todo sea por ser agradecidos y que las maestras vean que los peques también piensan en ellas y en todo el cariño que han recibido de su parte.

Maestras que me seguís, ¿qué opináis del tema?


Madres y padres del mundo, ¿qué tipo de regalo preferís hacer en fin de curso?

6/6/17

Albergue Mare de Déu de les Neus

Este puente hemos disfutado de nuevo del programa Vacances en Família de Xanascat, en el Albergue Mare de Déu de les Neus, en la Molina.

Es el cuarto albergue que visitamos, y de nuevo hemos salido encantados de nuestra estancia allí.

El albergue Mare de Déu de les Neus consta de 250 plazas, pero en esta ocasión debía estar ocupado un 50% de su capacidad, porqué el comedor no se llenaba y no se veía demasiado alboroto.

Este albergue se encuentra en plena Cerdanya, a apenas 4 km de las pistas de esquí de La Molina, 8 km de Alp y 15 de Puigcerdà.

Cuando llegamos el viernes, nos recibió un buen chubasco y una previsión del tiempo bastante fatídica, con probabilidad alta de lluvia para todo el fin de semana, con lo que cargamos el coche de juegos y paciencia pensando que estaríamos bastante tiempo encerrados en el albergue.

Nos tocó una habitación con tres literas y baño propio con unas vistas muy chulas, y mientras nosotros ordenábamos todos los trastos que acarreamos (salir de puente con tres criaturas se asemeja a hacer una mudanza), los peques jugaban a subir y bajar de las literas o sacar la mano por la ventana para ver si llegaban a tocar la lluvia. 


Y, por supuesto, a planear todo lo que íbamos a hacer en cuanto la lluvia cesase y pudiesen calzarse las botas de agua, porque el albergue Mare de Déu de les Neus cuenta con pistas deportivas, una gran explanada de campo y bosque en sus inmediaciones que les llamaban la atención sólo verlas desde la ventana.


A la que paró la lluvia fuimos a la pista de básquet, buscamos caracoles por el campo y nos acercamos a una zona de abetos y nos encontramos cuatro cabañas que supongo que habría hecho algún grupo de escolares que visitarían la zona yendo de colonias, y a las que los peques añadieron ramas y palos para reconstruirlas y jugar un rato hasta que volvió a empezar a llover y nos fuimos a la sala de juegos del albergue.


La sala de juegos del albergue Mare de Déu de les Neus, es la más grande con la que nos hemos topado, y eso que la de Can Pons ya nos pareció grande.

Tiene la típica piscina de bolas y colchonetas que están en todos los albergues, balancines, dos casitas, correpasillos y juguetes varios, además de un montón de cuentos y sillas para los padres, que agradecemos no estar todo el día por el suelo. Y si los peques quieren pintar, en recepción les dan dibujos para colorear y les prestan colores y plastidecores.

Para los no tan peques, el albergue cuenta con una sala con mesas de ping-pong y otra sala con futbolín, y máquinas recreativas varias. Y para que los mayores descansemos un ratito, también está la sala de descanso con sofás y tele.


Para dormir, como el albergue Mare de Déu de les Neus no dispone de barandillas, decidimos poner tres colchones en el suelo y dormí con los peques ahí, así si se caían no podían hacerse daño.

El sábado por la mañana, subimos a la estación de esquí de La Molina y dimos un paseo por allí. Íbamos solos y los peques no estaban muy motivados para andar, así que caminamos poquito pero luego estuvimos jugando mucho rato por lo que en invierno son pistas de esquí y ahora estaba lleno de flores.

En La Molina había algún telesillas y el telecabina funcionando, además de una zona de ocio con diferentes actividades para distintas edades.

Por la tarde fuimos a un parque que está a un paso del albergue, que cuenta con diferentes juegos infantiles, una tirolina y ¡dos dinosaurios!

En el programa Vacances en Família, para estancias de más de dos noches, se incluye una actividad familiar. En este caso, el domingo era el día de una excursión en grupo a la que nos apuntamos casi todas las familias que nos hospedábamos en el albergue Mare de Déu de les Neus.


De la mano de Jordi Pau y Edgar, de Nordic Walking Pirineus, hicimos una ruta sencilla, adaptada a la edad de la mayoría de los niños, en la que visitamos el Dolmen de la Paborda y luego subimos hasta una cabaña.

En total, fue una excursión de poco más de dos horas, que los peques aguantaron como campeones, no sin quejarse en algún momento, pero sorprendiéndonos muchísimo. La verdad es que ir con otros niños y niñas ayudó a que tirasen y estuviesen lo bastante entretenidos para aguantar bien.

Por cierto, no sé que sería de nosotros sin el porteo. ¡Un básico para cualquier excursión con peques! Aunque la Ergobaby ya nos va pequeña y cuando N se duerme tenemos que portearlo delante para que no se quede colgando el pobre.

Por la tarde fuimos hasta Puigcerdà para visitar el precioso lago que tiene la ciudad, pero llovía bastante y nos limitamos a merendar en familia en El Café del Llac, situado frente al lago. Si visitáis la zona pasaros por allí, porqué no es caro, la calidad es muy buena (todo es casero, hasta el colacao), el trato mejor y las vistas inmejorables.



Ya de vuelta al Albergue Mare de Déu de les Neus, solo me falta hablaros del comedor, que es bastante amplio, cuenta con muchas tronas, la comida estaba buena y siempre había opción de carne o pescado de segundo plato (si sois vegetarianos, veganos, intolerante o alérgicos a algo, avisando antes de vuestra llegada al albergue os adaptarán los menús), pero que de la manera que está montado no es demasiado práctico para el autoservicio con niños pequeños, porqué la zona dónde se recoge la comida queda lejos de las mesas y además había que coger el primer y segundo plato a la vez, con lo que también se enfriaba la comida.

Una redistribución de la barra de servicio y la opción de coger los segundos platos cuando se ha acabado de comer el primero, sería una buena mejora.

El lunes por la mañana ya tocaba recoger y despedirnos del albergue Mare de Déu de les Neus y los amigos y amigas que los peques habían hecho durante el fin de semana. La verdad es que siempre encuentras familias con las que conectas rápido y con las que te encantaría  volver a coincidir de nuevo en otro albergue. Y es que con todos los que hablamos, fuese la primera vez que participaban en el programa Vacances en Família o fuésemos de los que repetimos, todos pensamos volver a apuntarnos a las próximas convocatorias, y es que ir de albergue con niños es cómodo, porque como he dicho en otras ocasiones, el hecho de que los peques se hagan rápido con los espacios, podamos estar los cinco en una misma habitación, tengas espacios de juego pensados para los críos y puedan compartir ese tiempo con otros niños y niñas, para mí es un valor añadido a estos alojamientos que muchos hoteles, por lujosos que sean, no ofrecen.

Y sí, después de dejar el albergue, aprovechamos para disfrutar de la segunda edición de Benvinguts a Pagès, que se celebrara este fin de semana.


Aprovechando el camino de vuelta a Barcelona, visitamos la granja de ovejas Xai de Ferreres (también tienen casa rural, que tendremos en cuenta para futuras escapadas), situada en Olvan, cerca de Berga, y dónde nos explicaron cómo gestionan la explotación, vimos a corderillos recién nacidos y pudimos tocar y disfrutar de unos corderillos preciosos y mimosos, y de un poni muy listo que sólo quería comer espigas, nada de de paja seca.

Al salir de la granja, fuimos a comer al restaurante Sol i Cel, también en Olvan, por recomendación de una amiga (gràcies de nou Txell) y menudo acierto. Un restaurante muy chulo, con la cocina abierta al comedor, y una comida buenísima con la carne más tierna que hemos comido en mucho tiempo, y a muy buen precio. Recomendadísimo si vistáis la zona, de verdad.

En fin, un puente muy completo, que nos ha hecho recargar pilas hasta la próxima escapada, que no sabemos cuándo podremos hacer.

PD: Si vais a participar en la próxima convocatoria de Vacances en Família y queréis saber un poco más de los albergue, aquí tenéis nuestra experiencia en: