6/6/17

Albergue Mare de Déu de les Neus

Este puente hemos disfutado de nuevo del programa Vacances en Família de Xanascat, en el Albergue Mare de Déu de les Neus, en la Molina.

Es el cuarto albergue que visitamos, y de nuevo hemos salido encantados de nuestra estancia allí.

El albergue Mare de Déu de les Neus consta de 250 plazas, pero en esta ocasión debía estar ocupado un 50% de su capacidad, porqué el comedor no se llenaba y no se veía demasiado alboroto.

Este albergue se encuentra en plena Cerdanya, a apenas 4 km de las pistas de esquí de La Molina, 8 km de Alp y 15 de Puigcerdà.

Cuando llegamos el viernes, nos recibió un buen chubasco y una previsión del tiempo bastante fatídica, con probabilidad alta de lluvia para todo el fin de semana, con lo que cargamos el coche de juegos y paciencia pensando que estaríamos bastante tiempo encerrados en el albergue.

Nos tocó una habitación con tres literas y baño propio con unas vistas muy chulas, y mientras nosotros ordenábamos todos los trastos que acarreamos (salir de puente con tres criaturas se asemeja a hacer una mudanza), los peques jugaban a subir y bajar de las literas o sacar la mano por la ventana para ver si llegaban a tocar la lluvia. 


Y, por supuesto, a planear todo lo que íbamos a hacer en cuanto la lluvia cesase y pudiesen calzarse las botas de agua, porque el albergue Mare de Déu de les Neus cuenta con pistas deportivas, una gran explanada de campo y bosque en sus inmediaciones que les llamaban la atención sólo verlas desde la ventana.


A la que paró la lluvia fuimos a la pista de básquet, buscamos caracoles por el campo y nos acercamos a una zona de abetos y nos encontramos cuatro cabañas que supongo que habría hecho algún grupo de escolares que visitarían la zona yendo de colonias, y a las que los peques añadieron ramas y palos para reconstruirlas y jugar un rato hasta que volvió a empezar a llover y nos fuimos a la sala de juegos del albergue.


La sala de juegos del albergue Mare de Déu de les Neus, es la más grande con la que nos hemos topado, y eso que la de Can Pons ya nos pareció grande.

Tiene la típica piscina de bolas y colchonetas que están en todos los albergues, balancines, dos casitas, correpasillos y juguetes varios, además de un montón de cuentos y sillas para los padres, que agradecemos no estar todo el día por el suelo. Y si los peques quieren pintar, en recepción les dan dibujos para colorear y les prestan colores y plastidecores.

Para los no tan peques, el albergue cuenta con una sala con mesas de ping-pong y otra sala con futbolín, y máquinas recreativas varias. Y para que los mayores descansemos un ratito, también está la sala de descanso con sofás y tele.


Para dormir, como el albergue Mare de Déu de les Neus no dispone de barandillas, decidimos poner tres colchones en el suelo y dormí con los peques ahí, así si se caían no podían hacerse daño.

El sábado por la mañana, subimos a la estación de esquí de La Molina y dimos un paseo por allí. Íbamos solos y los peques no estaban muy motivados para andar, así que caminamos poquito pero luego estuvimos jugando mucho rato por lo que en invierno son pistas de esquí y ahora estaba lleno de flores.

En La Molina había algún telesillas y el telecabina funcionando, además de una zona de ocio con diferentes actividades para distintas edades.

Por la tarde fuimos a un parque que está a un paso del albergue, que cuenta con diferentes juegos infantiles, una tirolina y ¡dos dinosaurios!

En el programa Vacances en Família, para estancias de más de dos noches, se incluye una actividad familiar. En este caso, el domingo era el día de una excursión en grupo a la que nos apuntamos casi todas las familias que nos hospedábamos en el albergue Mare de Déu de les Neus.


De la mano de Jordi Pau y Edgar, de Nordic Walking Pirineus, hicimos una ruta sencilla, adaptada a la edad de la mayoría de los niños, en la que visitamos el Dolmen de la Paborda y luego subimos hasta una cabaña.

En total, fue una excursión de poco más de dos horas, que los peques aguantaron como campeones, no sin quejarse en algún momento, pero sorprendiéndonos muchísimo. La verdad es que ir con otros niños y niñas ayudó a que tirasen y estuviesen lo bastante entretenidos para aguantar bien.

Por cierto, no sé que sería de nosotros sin el porteo. ¡Un básico para cualquier excursión con peques! Aunque la Ergobaby ya nos va pequeña y cuando N se duerme tenemos que portearlo delante para que no se quede colgando el pobre.

Por la tarde fuimos hasta Puigcerdà para visitar el precioso lago que tiene la ciudad, pero llovía bastante y nos limitamos a merendar en familia en El Café del Llac, situado frente al lago. Si visitáis la zona pasaros por allí, porqué no es caro, la calidad es muy buena (todo es casero, hasta el colacao), el trato mejor y las vistas inmejorables.



Ya de vuelta al Albergue Mare de Déu de les Neus, solo me falta hablaros del comedor, que es bastante amplio, cuenta con muchas tronas, la comida estaba buena y siempre había opción de carne o pescado de segundo plato (si sois vegetarianos, veganos, intolerante o alérgicos a algo, avisando antes de vuestra llegada al albergue os adaptarán los menús), pero que de la manera que está montado no es demasiado práctico para el autoservicio con niños pequeños, porqué la zona dónde se recoge la comida queda lejos de las mesas y además había que coger el primer y segundo plato a la vez, con lo que también se enfriaba la comida.

Una redistribución de la barra de servicio y la opción de coger los segundos platos cuando se ha acabado de comer el primero, sería una buena mejora.

El lunes por la mañana ya tocaba recoger y despedirnos del albergue Mare de Déu de les Neus y los amigos y amigas que los peques habían hecho durante el fin de semana. La verdad es que siempre encuentras familias con las que conectas rápido y con las que te encantaría  volver a coincidir de nuevo en otro albergue. Y es que con todos los que hablamos, fuese la primera vez que participaban en el programa Vacances en Família o fuésemos de los que repetimos, todos pensamos volver a apuntarnos a las próximas convocatorias, y es que ir de albergue con niños es cómodo, porque como he dicho en otras ocasiones, el hecho de que los peques se hagan rápido con los espacios, podamos estar los cinco en una misma habitación, tengas espacios de juego pensados para los críos y puedan compartir ese tiempo con otros niños y niñas, para mí es un valor añadido a estos alojamientos que muchos hoteles, por lujosos que sean, no ofrecen.

Y sí, después de dejar el albergue, aprovechamos para disfrutar de la segunda edición de Benvinguts a Pagès, que se celebrara este fin de semana.


Aprovechando el camino de vuelta a Barcelona, visitamos la granja de ovejas Xai de Ferreres (también tienen casa rural, que tendremos en cuenta para futuras escapadas), situada en Olvan, cerca de Berga, y dónde nos explicaron cómo gestionan la explotación, vimos a corderillos recién nacidos y pudimos tocar y disfrutar de unos corderillos preciosos y mimosos, y de un poni muy listo que sólo quería comer espigas, nada de de paja seca.

Al salir de la granja, fuimos a comer al restaurante Sol i Cel, también en Olvan, por recomendación de una amiga (gràcies de nou Txell) y menudo acierto. Un restaurante muy chulo, con la cocina abierta al comedor, y una comida buenísima con la carne más tierna que hemos comido en mucho tiempo, y a muy buen precio. Recomendadísimo si vistáis la zona, de verdad.

En fin, un puente muy completo, que nos ha hecho recargar pilas hasta la próxima escapada, que no sabemos cuándo podremos hacer.

PD: Si vais a participar en la próxima convocatoria de Vacances en Família y queréis saber un poco más de los albergue, aquí tenéis nuestra experiencia en:





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