14/6/17

Fin de curso

Ser madre en fin de curso, puede ser muy duro… ¡Pero mucho mucho!

Si a la logística de vestuario y accesorios que hay que preparar para los juegos de agua que se organizan en los coles estas últimas semanas, las fiestas de cumpleaños trimestrales, la búsqueda de casales de verano, matriculaciones varias del curso siguiente, organización de las vacaciones, y a festivales de los pequeños artistas, le sumamos el momento “¿qué le regalamos a la maestra? podéis imaginaros cómo se nos acelera el pulso, ¿a qué sí?

Y más si tiene tres hijos y eres de las que no quiere que a las maestras se les regale cualquier chorrada a fin de curso y prefieres que tengan un detalle lleno de valor emocional.

Es cierto que las que acabamos metidas en estas historias somos las que nos metemos en todos los fregaos, que nos va la marcha, vamos. Pero el problema no es sobrecargarnos nosotras mismas de faena, es que siempre hay padres y madres que les gusta tocar los ovarios la moral.

Estas cosas siempre empiezan con tiempo más que suficiente para que nadie se estrese.

Una mamá (estas cosas siempre las hacemos las madres, no sé porqué) manda un whatsapp al grupo de la padres y madres de la clase comentando que falta un mes para fin de curso y podríamos empezar a pensar si se le hace regalo a la maestra y qué se le puede regalar (esta situación, en mi caso, multiplicarla por tres).

Lo que pasa a continuación es un “claro”, “nos apuntamos” o “por supuesto” general. Pero ahí se queda, sin propuestas, hasta que unos días después, la misma madre que manda el primer whatsapp, vuelve a reprender el tema y pregunta si alguien tiene alguna propuesta.

La caja de experiencias (conocida mundialmente por Smartbox, aunque sea de otra marca) siempre es una de las propuestas que primero aparece como regalo de fin de curso. A lo que le siguen unos cuantos comentarios tirando por tierra la propuesta porque algunos sabemos que la última cajita se le caducó a tal profe, o la otra la ha renovado tres veces porque no ha conseguido canguro para los hijos cuando conseguían fecha en el restaurante de turno, o simplemente te han confesado que esos regalos no les gustan.

Luego vienen los típicos kits playeros, que para mí es un regalo sin sentido, porque no sabes si la maestra y su familia son de ir a la playa o a la montaña, ni si ya tiene veinte toallas, ni si prefiere capazo o mochila… O cuando alguien te dice de comprarlo junto con unas Crocs, pero marca Carrefour que son más baratas.

Señoras y señores, ¡un poco de dignidad, que los maestros y maestras han estado cuidando, acompañando y enseñando a nuestros hijos durante muchas horas al día durante nueve meses!

Personalmente, cuando se empiezan a proponer regalos de fin de curso de este estilo, no puedo aguantarme y me meto proponiendo un recuerdo que apenas tendrá valor económico, pero que seguro tendrá un valor sentimental muy grande. Algo hecho por los niños para la maestra a la que tanto cariño tienen (en educación infantil quieren mucho a la maestra, más adelante no lo sé aún) y de la que hablan todo el día.

A veces nos rompemos los cuernos pensando en que si gastándonos tanto y más cuanto, o esta marca o la otra, el regalo será mejor; y, en cambio, por lo que he podido observar en las maestras de mis hijos y en mi madre que también ha sido tutora muchos años, un regalo de fin de curso hecho por las criaturas y aderezado por los padres y/o madres, les hace más ilusión, porqué no nos engañemos, un viaje al Caribe seguro que les encantaría, pero no va a ser el caso.

Por tanto, familias del mundo, involucrar a los críos, que en el fondo son ellos los más agradecidos por el trato recibido.

Que los niños hagan dibujos para las maestras, les escriban unas palabras, les hagan un collage, les estampen su mano con pintura… Lo que sea adaptado a su edad, pero que ellos hagan algo. Y si no quieren, tenéis la oportunidad de buscar la causa del por qué no quieren.

Una vez los peques hayan puesto de su parte, nosotros podemos adornarlo más o menos.

En el caso de que los críos sean pequeños como los míos, añadir una foto de cuando empezaron el curso y una reciente para ver la evolución queda muy chulo.

Eso y una bonita encuadernación si son obras de arte hechas en papel o cartulina, o una caja decorada, y ya tenéis un regalo precioso y con mucho más valor que un bolso, por caro que sea.

Y sí, es faena que me añado, porqué la apañá e implicada de casi cada clase soy yo, pero todo sea por ser agradecidos y que las maestras vean que los peques también piensan en ellas y en todo el cariño que han recibido de su parte.

Maestras que me seguís, ¿qué opináis del tema?


Madres y padres del mundo, ¿qué tipo de regalo preferís hacer en fin de curso?

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